El zoo
Noviembre 22, 2009
JEAN VIGO >> L’Atalante
Noviembre 21, 2009
Ayer por la noche, lloré viéndola.
Antiguo Testamento
Noviembre 21, 2009
Me he quitado mi túnica,
¿cómo ponérmela de nuevo?
He lavado mis pies,
¿cómo volver a mancharlos?
Cantar de los cantares
Noche de rosas. Noche de rosas.
Noche hecha de rosas, noche de muchas muchas
claras rosas, clara noche de rosas,
sueño de miles de párpados de rosas,
claro sueño de rosas, yo soy quien duerme el sueño:
claro durmiente soy de todos tus aromas, hondo
durmiente de tu frecor más íntimo.
Si a ti me entrego, sumiso,
tienes tú ahora que sostenerme en vilo.
Rainer Maria Rilke
(tr. Antonio Pau)
El vuelo de la noche (Madrid-Vigo, noviembre 2009)
Mis ojos y el puente (Vigo, noviembre 2009)
Toda la escritura de Auden durante la década de los treinta es un intento por hallar la salida a este dilema, en otras palabras, por fundir las perspectivas aérea (distanciamiento) y subterránea (anegamiento) en una sola a ras de tierra. La pregunta que le aguijonea ya no es: “¿Quién soy?” sino: “¿Cómo puedo vivir entre mis prójimos, cómo puede mi vida conjugarse con la suya, sin merma de mi ser o de mi libertad como individuo consciente?”. Las dos preguntas son, en el fondo, la misma.
Jordi Doce (prólogo a Los señores del límite)
Todos, durante todos estos años, todos menos yo
Noviembre 19, 2009
Una historia verdadera, David Lynch (1999)
Estados de fascinación
Noviembre 17, 2009
Nunca me esfuerzo por entender un poema y, en general, nada que sea literatura. Tampoco hago esfuerzos por ordenar mis lecturas, siento que existe en esto un orden natural. He pasado años enteros leyendo al mismo poeta, años leyendo a muy pocos poetas, meses sin leer nada, épocas de continua fascinación.
Dejando a un lado el orden y el esfuerzo, nada del resto puedo decir que haya sido del todo natural.
“Pues nosotros, después de todo – no podéis haberlo olvidado – somos unos extraños para ella. Nunca hemos pretendido conocerla, conscientes, tanto como ella, de que no estamos ni podríamos nunca estar al otro lado del telón con ella. Lo más que hemos llegado a pedir es que durante algunas horas el telón quedase levantado, para permitir a nuestras humildes y andrajosas personas el privilegio de estirar el cuello y mirar atónitos los espléndidos tejemanejes que se desarrollan allí adentro. Con el mayor énfasis no pedimos que nos hable, ni que trate de comprendernos; por el contrario, nuestro deseo siempre ha sido que ella conserve para siempre su vieja y altiva indiferencia, porque lo que nos maravilla de su mundo es justamente que no es ni podría llegar a ser un mundo donde nosotros pudiéramos respirar o movernos”.
El mar y el espejo, W. H. Auden
(tr. Antonio Fernández Lera)
JOHN CAGE >> Indeterminacy
Noviembre 15, 2009
Las noches terribles
Noviembre 14, 2009
Hay varias traducciones de este poema de Gerard Manley Hopkins, entre ellas una de Valente, pero ésta otra es mi preferida.
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Despierto y siento la pelambre de la sombra, no del día.
¡Qué horas, oh qué horas tan negras pasamos
esta noche! ¡Qué visiones, corazón, has visto, qué caminos caminado!
Y muchos más vendrán, hasta la luz última y tardía.
Doy fe de lo que digo. Pero donde digo
horas quiero decir años, decir vida. Y mi lamento
es reclamo innumerable, cartas muertas que yo intento
enviar al tan distante, ¡ay!, y más amado amigo.
Soy pura hiel, ardor de estómago. Los más hondos decretos
de Dios me hicieron probar sabor amargo: yo era mi sabor;
los huesos en mí se apuntalaron, la carne se llenó, la sangre colmó la maldición.
El leudante del espíritu fermenta una masa sosa. Veo
que así son los condenados, y sus flagelos son
como yo el mío, sus propios yóes sudorosos, mas peor.
Gerard Manley Hopkins
(tr. Mirta Rosenberg)




