PEONÍAS AL ATARDECER
Peonías blancas florecen a lo largo del porche
irradiando luz
mientras el resto del patio se oscurece.
Flores llamativas, grandes como cabezas
humanas. Tambaleándose
por su propia exuberancia, tuve
que apuntalarlas con estacas y bramante.
El aire húmedo intensifica su perfume
y la luna se mueve alrededor del establo
para saber de dónde viene ese olor.
En la tarde crepuscular de junio
me acerco un brote e inclinándome
lo observo como una mujer observa
el rostro del amado.
Jane Kenyon
(tr. Hilario Barrero)

Saludos, he leído parte de su blog y me parece hermoso. Ha sido un placer leerlo. Y si no lo molesta, regresaré.
un abrazo.
Claro, Pablo, regresa.
No sé muy bien de qué va, pero esta bitâcora es un verdadero viaje, una verdadera bitâcora.
saludos viajeros
Sí que ha sido un viaje…
Saludos de vuelta, Leonardo.