Un poeta es alguien que siente

Un poeta es alguien que siente y que expresa su sentimiento a través de las palabras.
Puede parecer fácil. No lo es.
Mucha gente piensa o cree o sabe que siente, pero
eso es pensar o creer o saber, no sentir. Y la poesía es sentimiento,
no sabiduría o creencia o pensamiento.

Casi todo el mundo puede aprender a pensar o a creer o a saber, pero ni a un solo
ser humano se le puede enseñar a sentir. ¿Por qué? Porque cuando piensas o crees o sabes, eres muchas otras personas: pero en el momento en el que sientes, no eres nadie-sino-tú.

No ser nadie-sino-tú en un mundo que intenta por todos los medios,
día y noche, que seas como todo el mundo significa
luchar en la más dura batalla en la que un ser humano pueda luchar. Y
nunca abandonar la lucha.

En cuanto a poner en palabras qué es ser nadie-sino-tú… eso supone trabajar sólo un poco más duramente de lo que nadie que no sea poeta pueda imaginar. ¿Por qué?
Porque nada hay tan fácil como usar las palabras igual que todo el mundo.
Todas las personas hacen exactamente eso casi todo el tiempo, y cuando lo hacemos,
no somos poetas.

Si al final de tus primeros diez o quince años de luchar y trabajar y sentir, descubres que has escrito un verso de un poema, habrás tenido mucha suerte.

Así que mi consejo para todxs lxs jóvenes que desean convertirse en poetas es: dedícate a algo sencillo, como a aprender a hacer que el mundo salte por los aires, a no ser que estés, no sólo dispuestx, sino entusiasmadx por sentir y trabajar y luchar hasta que mueras.

¿Suena deprimente? No lo es.
Es la forma de vida más maravillosa que hay sobre la tierra.
O así lo siento.

e.e.cummings

(tr. Tera)

Ven conmigo a celebrar

¿por qué no celebras conmigo
lo que he moldeado
como una especie de vida? no tuve modelos.
nací en babilonia
no siendo blanca y mujer
¿qué podía ser sino yo misma?
me lo inventé
aquí en este puente entre
el brillo de las estrellas y el barro,
apretando con una mano
mi otra mano; ven a celebrar
conmigo que cada día
algo ha intentado matarme
y no lo ha conseguido.

Lucille Clifton
(tr. Tera)

Cementerio de Cracovia

— a Wislawa Szymborska

Cuando Sexton escribió “¿y qué hay de los muertos?”
Siempre pensé que se refería a que a los muertos ya no les importa nada.

No les importa, por ejemplo, si Dios es en realidad un hombre,
O una gigantesca niebla divina en el cielo,
O tal vez sólo algo que puedo sentir bajo las plantas de los pies,
O por qué tanto dolor significa tan poco.

Pero ese día mientras caminaba, buscando entre las filas y filas de muertos,
Oía la Misa del Domingo flotar sobre mí en el aire.
Y deseaba tanto encontrar el lugar donde tus huesos se detuvieron;
Donde podría hacerte las preguntas que no me podía hacer a mí misma.

Sandra Joy Russell

(tr. Tera)

Texto original

En el momento más oscuro

No invadiré tu tristeza
pero permaneceré a tu lado.

Tu alma, como una casa vacía,
quiero llenarla de un cariño que huela a arroz caliente.

El hueco de tu corazón,
quiero envolverlo entre mis brazos.

Tu frío,
quiero templarlo con los sonidos de los días de nuestra infancia.

Tu cielo caído,
aunque sea sólo con mi pequeña fuerza,
quiero sostenerlo para ti.

En la noche de invierno que se acerca, cuando te acuestes sola,
quiero protegerte, sin hacer ruido, con el calor de una vela encendida.

Seung Ah Rebecca Han

(tr. Tera / A partir de una traducción en inglés del poema original en coreano.)

Quise decirte que tus manos son como hojas brotando

Aunque no dormí bien y mis sueños estaban llenos de pulpos
y de ojos de ratón y agua chorreando y cuerdas atadas a mis muñecas
y cuando desperté estabas sonriendo como si tuvieras la boca llena de botones de chocolate
y el sol de última hora de la mañana hacía que tus cabellos pareciesen de oro y yo sin embargo aún con ojos de sueño.

Quise decirte que me parecías más dulce que un trozo de bizcocho de jengibre
aunque olvidaste poner azúcar en mi café y yo olvidé sacar la basura al contenedor de reciclaje
y como ninguna de las dos quería bañar al perro, nos quedamos mirando las pantallas de nuestros ordenadores con el ceño fruncido
haciendo que hacíamos Cosas Muy Importantes aunque sólo lo que tiene vida es realmente importante.

Quise abrazarte más fuerte que un koala abrazado a una rama de eucalipto
aunque dejaste la luz del baño encendida y no quisiste que saliéramos a comer fuera
y yo estaba hambrienta e impaciente como una niña y quería que me prestaras atención
y te dije que esto no estaba funcionando cuando en realidad tú eres lo único que funciona.

Quise decirte que tus manos son como hojas brotando
así que esperé a que te quedases dormida en el sofá
y me senté en el suelo junto a ti
y apreté la palma de tu mano sobre mis labios.

Kirsty Logan

(tr. Tera)

Texto original