El deseo

Alegría, Antonia Font

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El deseo que surge de la alegría, en igualdad de circunstancias, es más fuerte que el deseo que brota de la tristeza.

Demostración: El deseo es la esencia misma del hombre, esto es, el esfuerzo que el hombre realiza por perseverar en su ser. Un deseo que nace de la alegría es, pues, favorecido o aumentado por el afecto mismo de la alegría; en cambio, el que brota de la tristeza es disminuido o reprimido por el afecto mismo de la tristeza. De esta suerte, la fuerza del deseo que surge de la alegría debe definirse a la vez por la potencia humana y por la potencia de la causa exterior, y, en cambio, la del que surge de la tristeza debe ser definida sólo por la potencia humana, y, por ende, aquél deseo es más fuerte.

Baruch Spinoza

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2 thoughts on “El deseo”

  1. Me enternece la demostración de Spinoza porque no es una demostración sino un parti pris: no ofrece nada desde el punto de vista lógico, no es refutable, porque no es más que una opinión personal, un punto de partida de su interioridad convertida en espacio de enunciación inexpugnable. Con idénticas armas podría “demostrarse” lo contrario: que es más fuerte el deseo que nace de la tristeza. Tampoco es mi intención impugnar al insigne filósofo con estas breves ramitas rotas…

    De Cohen a Spinoza vas enhebrando un tapiz, y en él nos reconocemos,

    abrazos

    1. La vida nos entrega los hilos, nosotros dibujamos la fortaleza: desnuda, abierta, sin ofensa, sin armas, inexpugnable.

      Tus ramas,
      tus brazos,
      mis besos.

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