La sierra

Novoneyra en su casa de la sierra de O Courel

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Seguirei na cidade
non quero engañarme ollando á serra.
Díxome que eu era somente aquelo
e podo ser calquer cousa non grande nin pura.

Madrid, 1965

Uxío Novoneyra

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26 comentarios en “La sierra”

  1. Me fascina la cercanía y la distancia entre el portugués y el gallego. Me pregunto cómo lo sentiréis quienes habláis esta segunda lengua. Además está el concepto de límite: la frontera, encrucijada de lenguas, umbral del sentido.

    Más que de hombre, Uxío Novoneyra parece nombre de árbol.

    Casi puede oírse crecer el musgo en la corteza de ese nombre. Lento. Dentro.

    Imagino a este hombre-árbol mirando a las montañas, con el cuenco de mendigar a sus pies, como hiciera otro en país lejano y en otra lengua.

    1. ¿Podrías traerlos, Stalker, los versos del poeta del país lejano?

      El gallego y el portugués los siento como dices: distinto pero cerca. Soy de un pueblo donde la frontera con Portugal es sólo un río.

  2. …Y, a veces,
    dejo de mendigar
    y miro las montañas

    (transcripción fonética):
    Aruiwa
    kou koto o yame
    yama o mite iru

    Taneda Santôka (trad. Vicente Haya y Akiko Yamada).

    La musicalidad del original es una maravilla. Además, Santôka apenas utiliza kanjis sino tan sólo el alfabeto silábico hiragana, por lo que sus poemas, en japonés, tienen un aspecto especialmente desnudo. Como si el poeta no quisiera que la grafía, el arabesco del kanji, se interpusiera entre el poema y el lector. Despojar, también ahí. Para que el impacto sea uno y único. “Ma”: vacío y apertura entre dos acciones.

    Además, aquí Vicente Haya ha decidido conservar una división en tres líneas, como en el haiku clásico, quizá debido a una exigencia editorial o comercial. Pero Santôka es un heterodoxo también en eso: suele escribir en una sola línea, de un trazo. Todo forma parte del mismo aliento. Del ojo al hueso.

    La frontera es sólo un río. También la frontera entre las lenguas. Sólo hace falta hundirnos en la corriente y llegar a la otra orilla. Transitarnos.

    La fotografía es preciosa

    1. Gracias, Stalker.

      La musicalidad de Santôka, el fonosimbolismo de Novoneyra: “Iba ca alba calada / sin pararme con nada”.

      El trazo único de Santôka, el poema caligráfico de Novoneyra:

      La frontera es sólo un río. Nadamos en todas las corrientes.

    1. Es de una belleza sobrecogedora… He visto esta escena muchas veces, y siempre la misma alegría, el mismo desasosiego.

      Algún día me gustaría intentar una breve historia del plano secuencia, desde Mizoguchi y Antonioni, pasando por Tarkovski hasta llegar a Angelopoulos y Béla Tarr, etc… El plano secuencia como espacio para la reconciliación, como posibilidad de una “metafísica no dualista” de la imagen que proporcionara espacios senti-mentales para el aquietamiento, la paz, el sosiego. Frente a los imperativos del montaje, la fluidez del plano secuencia (ése que obliga, como todo lo que fluye, a una moral). Sería una reivindicación análoga a la que pretende rehabilitar a Spinoza o Leibniz como adalides de una Ilustración silenciada, no dualista, frente a los filósofos que construyeron maniqueísmos del pensamiento, escisiones invencibles a partir de máquinas lógicas duales (Descartes, Fichte, Kant, Hegel), con sus previsibles consecuencias totalitarias en el “mundo de los fenómenos” (algo de lo que ellos no fueron evidentemente responsables).

      Claro que esto es sólo la construcción de un relato verosímil. Y un relato es también un río, que acerca, separa, y construye el cobijo de lo que fluye,

      “La frontera es sólo un río. Nadamos en todas las corrientes”

      También aquí (“Doro no kawa”):

      1. La historia del plano-secuencia me gustaría mucho leerla, Stalker, no dejes de hacerla. “Todo lo que perpetuamente fluye obliga a poseer una moral”. Qué importante es esa frase de Robert Walser.

        Hay dos movimientos en esta escena que me llaman la atención sobre todos los demás, dos pequeñas rupturas con la ceremonia y la lentitud que exige. Cuando el novio y la novia se acercan solos a la orilla, el novio no anda, corre. Cuando se separan de la orilla, la novia se da la vuelta y no anda, corre.

        Me gustaría una breve historia de escenas donde los personajes corren llevados por un impulso vital. Empezaría con Antoine Doinel corriendo al final de “Los 400 golpes”…

        Una breve historia de personajes del cine que miran fascinados podría empezar con el niño de “Doro no Kawa” en el río… En poesía, con Novoneyra mirando el “Courel dos tesos cumes que ollan de lonxe! / Eiquí síntese ben o pouco que é un home…”

  3. Recuerdo un ser apasionado, sensible y bueno, mi profesor de griego en 2º de BUP. De vez en cuando de las traducciones de Homero pasábamos a contar nuestras propias épicas vitales. Un día nos contó que había visto catorce veces “Muerte en Venecia”, de Visconti. Nos quedamos impresionados por esa cantidad. Claro que también a nosotros nos llegarían nuestras propias pasiones cinematográficas. Esta película que comentas, y el plano-secuencia, no catorce pero más de siete sí la he visto.

    En la casa del poeta Novoneyra me gustaría vivir a mí y mirar desde la ventana esos campos abiertos sobre el río.
    Desde la ciudad engullidora soñamos con la casa, con el río…

    1. Otro personaje que mira fascinado, el de “Muerte en Venecia”. La he visto tres veces y he estado en el Lido, fascinada también.

      La gran ciudad, la ciudad de provincia y el pueblo han sido para mí tres formas de vivir, tres aprendizajes distintos, pero siento que por debajo de lo que el hombre levanta sobre la tierra, la tierra es siempre campo abierto.

  4. Es hermoso trazar, en la vasta historia del cine, una breve historia de algo, de acuerdo a ese movimiento interior que nos impulsa a trazar uno u otro itinerario. Buscamos una genealogía de imágenes que en realidad esboza la forma de nuestro rostro o de la pregunta, la intemperie o la vulnerabilidad con la que afrontamos el mundo.

    Siempe he pensado que el cine es el arte de la infinita traducibilidad de lo real a partir de esos itinerarios afectivos, cognoscitivos, que nos reclaman desde el mar de imágenes y cartografían el íntimo temblor que nos recorre.

    Historia de escenas con figuras que huyen. Después de Doinel, el final de “La infancia de Iván”… Pienso que hay muchos personajes que corren, hacia la vida, en buena parte del cine oriental contemporáneo, pero corren de forma distinta: no se limitan a huir, no siguen una dirección clara, no “avanzan”. Más bien se desplazan en zizag, trazan figuras en una imprevisible retórica corporal. Más que correr, buscan, auscultan, se deslizan en una fisura significativa. Por lo tanto, propondría una breve y doble historia (que funcionaría como un “espejo de almas”) de figuras que corren, occidental y oriental, y el diálogo, y el desasosiego fecundo, con que se interpenetran la una a la otra.

    Breve historia de los personajes que miran fascinados. Sería bellísimo hacerla, y laborioso… “Doro no kawa” es un buen punto de partida. Nobuo mira, mira incesantemente, hacia el río, incluso empapado no deja de mirar al río:

    http://img263.imageshack.us/i/vlcsnap1658883.png/

    El río le devuelve la mirada, lo atrapa en sus círculos concéntricos:

    http://img641.imageshack.us/i/vlcsnap1658809.png/

    Por mi parte, llevo un tiempo recorriendo dos pequeños itinerarios. Uno tiene que ver con secuencias cinematográficas que respiran como un haiku: imágenes que constituyen una nada infinitamente dotada de sentido, que aíslan situaciones ópticas o sonoras “puras” y alumbren un también pequeño satori o despertar en nosotros. Apertura, resonancia: visión. Estas palabras parecen grandilocuentes pero en realidad es algo muy humilde, muy sencillo.

    El otro itinerario me gusta mucho: lo llamo “el camino del pequeño gesto compasivo”. Imágenes que salvan, brazos que abrazan; miradas que suturan, cauterizan; cuerpos que, por su sola inflexión, amansan la ira o el dolor; gestos, en definitiva, que clausuran el mal de existir, se alzan contra él desde abajo, desde dentro, desarmándolo desde la bondad, la atención, el vuelco en el otro.

    Este itinerario nunca dejará de recorrerme.

    Este mensaje es muy largo, ¡pero es que no he tenido tiempo de hacerlo más corto! ¡Me enmendaré! 🙂

  5. gracias stalker y tera porque después de leeros entiendo un poquito mejor los enigmas del tiempo y del cine, es decir, vuestra conversación me parece una écfrasis bellísima (y deleuziana) del plano secuencia.

  6. alberto, aún no olvido que aprendí lo que era un plano-secuencia y su relación con el tiempo y la imagen gracias a un comentario tuyo aquí, precisamente sobre otra escena de “el paso suspendido de la cigüeña”…

    stalker, “la forma de nuestro rostro o de la pregunta”, que bella definición. y qué bella la reflexión de/sobre las dos imágenes de “doro no kawa” y también sobre la clausura del mal.

    ¿serviría como secuencia haiku la visión pura del amanecer en “luz silenciosa” de carlos reygadas? es pura, pero no recoge exactamente un instante… o sí.

    y una enmienda solamente: no diría que cuando antoine doinel corre al final de los 400 golpes sólo huye…

  7. Tera, es cierto, Antoine Doinel no sólo huye, va hacia un nuevo lugar, busca, inquiere, palpa, sale de sí. ¿Intenta una nueva mirada? Se da, en todo caso se da. Y más cosas.

    La visión del amanecer en “Luz silenciosa” sería una secuencia haiku. Es un instante, un dilatado instante, aquel en que un gesto, un pro-iecto (no otra cosa es la mirada) se eterniza.

    He disfrutado mucho esta entrada. Y ahora sabes cómo son mis clases, más o menos así, como esta entrada tuya. No se trata de enseñar un conocimiento positivo sino de acompañar. Simplemente, acompasar la mirada. La clase se hace entre todos. Se teje en el entre-todos, en ese “haz de husos tensos”. Quizá sea cierto que todo lo que hacemos se traza en otro lugar. Vale decir: se traduce en otro lugar.

    También aquí.

  8. He visto “The Misfits”. ¡La interpretación de Marilyn es soberbia!

    Me ha recordado muchas cosas. El horror al maltrato de animales que tanto me abrumó en la infancia.

    Ella dice: “Nos estamos muriendo a cada instante, y olvidamos enseñar a los demás lo que sabemos”. Tremendo.

    Es muy compasiva, y empatiza con el cuerpo: lanza su cuerpo para proteger, alzar, su conexión con el otro es corporal, no mental. Ha sido bellísimo ver eso, e inesperado.

    Sigue sin gustarme la forma de filmar de John Houston, pero Marilyn me ha impresionado, ¡gracias por la recomendación!

  9. Cuánto me alegro de que la hayas visto.

    Lo que más me impresiona de este personaje es que existe también en la realidad. Hay quien no se olvida de enseñarnos lo que sabe y empatiza con la mente y con el cuerpo y es bello como Marilyn.

    No sé mucho de planos, pero a mí me gusta la forma en que John Huston filmó esta película. Consigue que no olvides jamás lo que has visto: Marilyn dando de comer al perro, entrando y saliendo por la puerta de la casa de Clark Gable, bailando con Eli Wallach por la habitación, consolando a Montgomery Clift sentados en el suelo… Marilyn gritando sola en la llanura en un plano perfecto…

    Por cierto, en esa escena también hay una carrera hacia la vida…

    1. EL EVANGELIO SEGÚN LA TRADICIÓN:

      “Grita, a ver qué ángel te oye”

      Job 5, 1, trad. de Fray Luis de León.

      EL EVANGELIO SEGÚN MARILYN:

      “Quien piensa lo más profundo, ama lo más vivo”

      Friedrich Hölderlin.

      EL EVANGELIO SEGÚN ALGUIEN QUE ANDA POR AHÍ:

      “-¿Quién eres? -se oyó preguntar absurdamente desde eso que no podía ser el sueño ni la vigilia.
      -Qué importa -dijo el extranjero.
      (…)
      -¿Pero quién coño eres? (…)
      -Oh, alguien que anda por ahí -dijo el extranjero-.”

      Julio Cortázar.

      Porque siempre hay alguien que anda por ahí…

      1. El extranjero te permite ser tú mismo, al hacer de ti un extranjero.

        Edmond Jabès

        (tr. Valente)

  10. Existen esos seres que se compadecen con el cuerpo, que entregan el cuerpo. Están ahí.

    He mirado en imdb y me ha estremecido un dato: la película se filmó en 1960. Clark Gable murió ese mismo año. Marilyn, dos años más tarde y Montgomery Clift en 1966. A la luz de estos datos, “The Misfits” cobra una luz terriblemente significativa.

    La muerte de los tres estaba tan cerca, y sin embargo nos invitan a la vida, a esa carrera hacia la vida.

    Alguien que muere y que nos impulsa, con y desde su muerte, a vivir. Que nos da ese regalo. He estado pensando en ello, con una gratitud inexplicable.

    No es la primera vez que me pasa. Barbara murió el 24 de noviembre de 1997 a las nueve de la mañana. Yo nací un 24 de noviembre a las nueve de la mañana. No puedo creer que esto sea casual, habida cuenta de la afinidad que siento por esa mujer admirable que me ha enseñado tantas cosas (ella, que era también compasiva, y se volcaba en el otro, y daba todo lo que tenía). Siempre he sentido que su muerte ha proyectado ondas concéntricas de vida, no sólo hacia mí, que tanto le debo, sino hacia otros seres. Darse así, hasta el final. Para mí la muerte de Barbara es como las ondas en el río de “Doro no kawa”: Nobuo las acoge en su mirada absorta.

    La figura de Marilyn y los otros personajes, el fragor de su existencia y su quebranto, operan un movimiento análogo. La acogida. El agradecimiento.

    1. E o río non foi fiel, non te anuncia
      nun eco tan sequera, nin tampouco lle does.
      Chamado pra vertente várreo todo.

      Volvo cara á cidade. Cavilo logo:
      ¡que fatiga que deba ser así,
      que por diante cabalgue un tempo-río
      para arrastrar ao teu reino de orixe
      unha coroa convertida en po!

      Xohana Torres

  11. Estupendo poema de Xohana Torres,

    ¿Est-ce que quelqu’un pourrait éclairer ma lanterne? Hay dos cositas que no comprendo: “lle does”… y “po” (¿es “polvo”?)

    Obrigado 🙂

  12. El “tempo-río” del poema de Xohana me lleva a una última y po(e)sible intersección: el tiempo-río de la larga secuencia de la huida de los niños (al principio huida, luego carrera hacia la vida) en “Night of the Hunter”, de Charles Laughton. La mirada de los niños, la atención, los animales, las canciones. Vida: frontera e iniciación, umbral que ha de cruzarse para exorcizar los miedos de la infancia, para contarlos, para cantarlos. Si alguien no la ha visto, buscadla, no os la perdáis. Facede o favor…

    Y un poema de Valente que es casi un espejo de esta película: un poema para acompañar a los niños en su viaje al fin de la noche (Valente tiene, casi siempre, palabras para acompañar esa apertura interior que se resuelve en acercamiento, visión e intimidad):

    “Son los ríos”

    No te detengas, sigue;
    no vuelvas la mirada.
    No podemos volvernos.
    Todo lo que he muerto
    me alcanzará ahora.

    Como al agua primera
    del descenso de un río
    me sigue cuanto he ido
    arrancando a mi paso,
    cuanto he desgajado
    cuanto he ido muriendo.

    No vuelvas la mirada;
    no te detengas.
    Baja
    en la oscura corriente
    mi cadáver de niño,
    un rostro entre la sombra
    el caído silencio
    de aquel amor, aquella
    rota imagen del sueño.

    No podemos volvernos.
    Ellos siguen mi curso,
    seguros, con su opaca
    tenacidad de muertos.

    Pero tú ven conmigo;
    nunca vuelvas los ojos.
    Saltemos ciegamente
    hacia más y más cauce,
    hasta que el tiempo aquiete
    sus pasos en la noche
    y cuanto nos seguía
    al cabo nos alcance.

  13. Gracias Tera por esta fantástica entrada, y por
    haber generado con vuestros comentarios (Stalker)
    tan rico intercambio de información y reflexiones
    sobre tantas cosas bellas; películas,poemas, autores,
    etc…y sobre todo -el río- maravílla de palabra
    (e inabarcable concepto). Ha sido muy valioso
    asomarme a este espacio e ir leyendo vuestras interesantes aportaciones. Besos y enhorabuena

  14. Hermosa entrada, Tera, a la que llego buscando algo sobre Béla Tarr, y me encuentro (sería posible no encontrarlo aquí?) nada menos que a mi querido Stalker.
    Bellísima conversación, más allá de lo que he podido aprender.
    Un saludo
    Leonardo

    1. Hola, Leonardo, me alegro mucho de que encontrases aquí a nuestro querido Stalker, su inspiradora sensibilidad y la de otros queridos navegantes que vienen a iluminar todo esto.

      Un abrazo.

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