Si se encienden las estrellas

Empecé a leer poemas con intensidad a los quince años. Un amigo me había regalado un libro de Neruda en aquellos días y recuerdo muy bien que no fueron los poemas lo que me conmovió (y me sigue conmoviendo ahora) tan profundamente, sino la dedicatoria. La cito de memoria: “A Teresa, para que el misterio de la poesía duerma siempre sobre su alma”. Teníamos la misma edad y sentí que ya nunca más estaría sola con el misterio.

Ayer encontré una minúscula antología de Maiakovski, uno de mis libros de la época, de cuando no tenía mi propio dinero y debía administrarme bien. Es un libro muy pequeño, pero dentro tiene un poema que entonces me abrió los ojos porque por primera vez alguien pensaba al mismo tiempo en mí y en todos los hombres.

Fue así como supe que ya nunca más estaría sola con las estrellas.

¡ESCUCHEN!

¡Escuchen!
Si se encienden las estrellas
¿no será porque alguien las precisa?
¿No será porque alguien desea que existan?
¿No será porque alguien llama perlas a esos diminutos escupitajos?

Y, sollozando inconteniblemente,
entre la ventisca y el polvo del mediodía,
irrumpe en el lugar donde está Dios,
temiendo haber llegado tarde,
llora,
besa su mano robusta,
y le implora
¡que siempre haya una estrella!
Y jura
que no soportaría el tormento de vivir sin ellas.

Y después
se paseará alarmado
aunque sereno en apariencia.
Y preguntará a un amigo:
¿No te sientes mejor ahora?
¿Verdad que ya no temes?
¡¿No es cierto?!
¡Escuchen!
Si se encienden
las estrellas
¿no será porque alguien lo necesita?
¿No será porque es indispensable,
para que cada tarde,
sobre los tejados,
se encienda al menos una?

Vladimir Maiakovski

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8 comentarios sobre “Si se encienden las estrellas”

  1. Es una maravilla lo que cuentas y la edición de Maiakowski con el bebé rodeado por la estrella de cinco puntas. En esa misma edición leí por primera vez, creo, a Emily Dickinson. Son libros amarillos muy pequeños y cuyas hojas ahora tienen una aspecto muy envejecido, como si fueran publicaciones mucho más antiguas.

    En mi caso, los primeros poetas que leí fueron a T. S. Eliot y a Rilke, pero algo más tarde. Ahora mismo estoy iniciando en la literatura, e incluso en la poesía, a mi sobrino de seis años, al que llamaremos Stalkerciño y a quien un día designaré como mi sucesor 😉

    Unas entradas más abajo hablabas de la fábrica de Orbaitzeta. Es tal y como la describes: un lugar hermoso, de piedra devorada por la vegetación. Un lugar de poder y silencio, que irradia algo indescriptible. También es hermoso el camino que lleva a ella, y los caminos que parten de ese enclave: forman una misma inflexión que hay que recorrer en un solo aliento. Es un camino marcado por muchos signos legibles y no legibles (que no condescienden a las lecturas pactadas en el “mundo interpretado” en virtud de consensos arbitrarios).

    Aquí, algunos momentos del recorrido y algunas de las cosas que vi:

    http://lostinmarienbad.blogspot.com/2010/07/der-weg-das-augenlicht.html

    1. Gracias por las visiones del recorrido, Stalker, las vacas blancas, el pozo de luz, la espesura del bosque, la vida abierta en campos…

      Las educaciones artísticas son muy importantes, pero imprevisibles, creo. Conozco la historia de una niña de seis años que iba con su padre a ver todas las exposiciones de arte que había en la ciudad porque su padre, historiador, soñaba para ella un futuro como restauradora de arte lleno de belleza. Como ella prefería la belleza en acción, quería ser futbolista o trapecista y no le hacía mucho caso. Hoy no es restauradora de arte, ni futbolista, ni trapecista, pero algo hay en ella de todo eso.

      Quiero decir con esto que algún día tu sobrino te agradecerá lo que le estás enseñando, pero que lo más posible es que no se convierta en nada más que en sí mismo: un hombre, un stalker, una nube en pantalones u otra cosa.

      1. Tera:

        estoy de acuerdo contigo. De hecho, mi deseo es que se convierta en sí mismo. Pero quiero mostrarle opciones y que él elija.

        Lo de designarlo como mi sucesor pretendía ser una ironía.

        Ahora mismo creo que no le disgustaría ser una nube en pantalones, peinador de arcoiris o podador de sombras.

        Pienso que está la poesía que nos ayuda a no estar solos y la poesía que construye una intemperie o una desnudez que habitar. Ésta también es necesaria, y mucho más ahora, cuando todos los reductos de la mente y el espíritu pretenden ser roturados y rentabilizados, donde no puede quedar un tallo o estremecimiento sin mercantilizar.

        Una poesía que nos deje el alma en barbecho. Para la paz. Por un tiempo.

        Hasta preparar la simiente y el agua lenta.

      2. Es que es un tema candente, perdóname que me tomase la ironía a la tremenda 🙂

        ¡Mamá!
        ¡No puedo ya cantar!
        En la pequeña iglesia de mi corazón se quema el coro.

        (Maiakovski)

  2. Es verdad Tera, la poesía, el arte es como una porción de libertad que entra dentro del alma, ya para siempre.
    Algo que está alrededor nuestro y que viene del alma, de la sangre y el corazón…por ahí circula toda nuestra personalidad. Y seremos lo que seamos en la vida, que ese río de música, de mística, de amor, de estrellas…será con nosotros.

    Los libros que no nos han dejado nunca solas…

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