La bañera para todos de Luna

Manifestación en la Place de la République (París, 1968)

————

Quien haya compartido una casa alguna vez entenderá la belleza absoluta de este poema.

Quien haya amado a sus habitantes alguna vez entenderá su belleza.

————

vuelvo
estoy donde debo

Laura Rosal

***

El único lujo aquí

es el agua caliente.

La certeza de tener

una piel

limpia.

La dignidad del gesto,

gota a gota,

sin jabón ni perfume.

Mi casa es tu casa.

Ven.

La bañera para todos.

Bendícete en este agua

púrpura.

Comprende qué poco importa

la precariedad

cuando tú

(lo sabes)

estás donde debes.

Luna Miguel

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7 comentarios sobre “La bañera para todos de Luna”

  1. Tera:

    ¿cómo no entender la belleza de este poema? Además, la belleza no es necesario entenderla: está, nos invade, invenciblemente nos traduce o recrea.

    La belleza nos ofrece el pan sobrenatural.

    Esta entrada es una pequeña sorpresa porque Luna es amiga y viene como yo del desierto (ya sabes: la luz cegadora y la tierra abierta, y de pronto me pregunto por la palidez de Luna, por la intensa palidez de su piel, que es también la mía: ¿cómo somos tan blancos habiéndonos criado bajo un sol tan intenso? Hay en Almería, en sus pueblos, mucha gente tan blanca como la cal de los cortijos: quizá fuimos niños de cal, quizá nacimos de la cal y las lagartijas).

    El poema me lleva a pensar que también las casas virtuales o blogs son moradas (o mejor, a way of dwelling, una manera de morar, de de-morar, de hacerse lentos en este viaje nómada…) y que también ahí la bañera es para todos.

    Cada blog, una casa; cada voz, una casa; cada alma, una casa.

    Porque también el alma es morada, y pan, y camino.

    1. La verdad es que seguramente sobran mis dos líneas introductorias, sólo era para contextualizar el poema, pero tienes razón cuando dices que la belleza es invencible y se basta.

      Sois blancos.

      Yo también.

      Luego vienen todos los colores.

      Incluso los más raros.

      Incluso el púrpura.

      Un beso

  2. Tera
    entregada
    retadora
    Cómo parar si no existe un fin
    si el comienzo acabó
    ¿Se desgasta el surco de tanto pisar?
    ¿Sabrán las piedra perdonar al tiempo?
    Alabo el medio. Ser portadora. Tera entregada.
    ¿Las preguntas son la solución?
    En tierras de Tera.
    En la entrega portadora.
    En las fecundas entrañas terrenales.
    Honestidad. Dulzura.
    Y los demás que aprendan.
    Que indaguen.
    Que abran los brazos y que rezen. O apuesten.

    1. A los diecisiete años, acabando el colegio, una lista de preguntas y cuatro o seis posibles respuestas para cada una, ya no recuerdo. Se trataba de saber qué nos gustaba en la vida.
      Una lista de preguntas infinita.
      Las respuestas rápidas.
      Mis resultados:

      90% literatura
      80% agricultura
      el resto por debajo de la media

      Siempre me río cuando lo pienso.

      Mucho gusto, buencubero.

  3. Tera:

    literatura, agricultura, en el fondo son parecidas, ¿no crees?

    Dejar crecer, dejar entrar: un mismo gesto, una misma caída, una íntima resurrección.

    Y para ambas cosas hace falta encontrar el hueco, sembrar en el hueco, dejar que afluya el agua viva y que nos dé sombra la lentitud y la paciencia.

    Por eso las estacas y el bramante. Siempre entendí tu blog como un huerto donde hay sembradas cosas que crecen, desde lo callado, lo vivo y lo solo. Con unos centros (estacas) y unas líneas abstractas (el bramante) que delimitan un espacio anímico-topológico donde crecer y dejar crecer es posible.

    Por eso tu blog no se ve a ras de suelo; quiero decir, sí se ve, pero si se sobrevuela, si uno explora en su campo de incertidumbre (o activa esas formas de levitación) y sobrevuela el espacio cercado por el blog, ve dibujos invisibles a ras de tierra. Un poco como las líneas de Nazca.

    Yo veo animales y ríos, y un infinito azul, y el mergullador, siempre el mergullador que se hunde en el intenso cielo radiante.

    Aquí sumergirse y ascender son sinónimos (“La profundidad”), y eso me enternece.

    Tu blog también me hace pensar en la siguiente historia (a ver si sé resumirla bien):

    en su expansión por el sudeste asiático, los japoneses invadieron Corea y se encontraron con una resistencia obstinada por parte de sus habitantes. Como no podían vencerlos por las armas, decidieron adoptar una terrible estategia bélico-poética: quebrantar sus símbolos. Decidieron matar a los dragones de Corea. Los dragones eran líneas vivas de energía que unían las diversas cordilleras y que sostenían la arquitectura espiritual de ese pueblo y sus ritos. Los dragones permitían el contacto del aliento o ánima espiritual con las entrañas de la tierra y la comunicación con los ancestros. Entonces los japoneses localizaron los lomos de los dragones, que las tradiciones ancestrales señalaban en enclaves específicos, y cortaron el flujo de energía introduciendo cuñas de acero en el suelo, justo por donde pasaba el lomo del dragón. Hicieron esto sistemáticamente y así doblegaron la voluntad de los coreanos.

    En cierto modo tu blog devuelve la vida a los hermosos dragones de las montañas.

    Y nosotro estamos aquí para verlo,

    un abrazo

    1. Este pensamiento nos gusta mucho a mis alumnos y a mí:

      “Cada hombre tiene una misión de verdad. Donde está mi pupila no está otra; lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra. Somos insustituibles, somos necesarios. “Sólo entre todos los hombres llega a ser vivido lo humano” – dice Goethe”.

      José Ortega y Gasset

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