Palmera

Nombre científico:

Arecaceae

Nombre común:

Castellano: palmera, palma
Catalán: palmere
Gallego: palmeira
Euskera: palmondo
Inglés: palm
Francés: palmier
Alemán: palme
Noruego: palme
Italiano: corifa, palma
Portugués: palmeira
Polaco: palma
Ruso: пальма
Turco: palmiye
Coreano: 야자나무
Vietnamita: cây cọ

Origen:

La gran mayoría de las especies de palmera proceden de las regiones tropicales de América, Malasia y lugares cálidos de África.

La palma en un poema de José Martí

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros
Volando las mariposas.

(…)

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5 comentarios sobre “Palmera”

  1. Del mero ser (Wallace Stevens)

    La palmera al final de la mente,
    pasado el último pensamiento, se eleva
    en la decoración de bronce,

    un pájaro de dorado plumaje
    en la palmera canta, sin significado humano,
    sin sentimiento humano, un extranjero son.

    Sabes entonces que él no es la razón
    que nos hace felices o infelices.
    Canta el pájaro. Sus plumas brillan.

    La palmera se alza al borde del espacio.
    El viento pasa lento por las ramas.
    El plumaje del pájaro, forjado a fuego, queda colgando.

    Tr. Daniel Aguirre

  2. “Una Palmera”

    Señora de los vientos,
    garza de la llanura
    cuando te meces canta
    tu cintura.

    Gesto de la oración
    o preludio del vuelo,
    en tu copa se vierten uno a uno
    los cielos.

    Desde el país oscuro de los hombres
    he venido, a mirarte, de rodillas.
    Alta, desnuda, única.
    Poesía.

    Rosario Castellanos

    He muerto y has repartido mis miembros
    sobre la tierra.
    Mi cuerpo fue simiente de frutas abundantes,
    de mis ojos nacieron granadas
    y de mi lengua los caquis,
    sobre mi espalda se irguieron palmeras de dátiles,
    crecieron piñas en mis muslos,
    de mis pechos bebieron las raíces
    de los cocoteros
    y de mi sexo brotaron los kiwis.

    Has velado mi sueño.
    Los hombres llenan de fruta sus cestas.
    Las mujeres alumbran a sus hijos sobre mis manos.

    Hainuwele ha danzado.
    El Señor de los bosques la contempla.

    Chantal Maillard

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