El sueño de Europa

El sueño de Europa (Bélgica, agosto 2006)

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One thought on “El sueño de Europa”

  1. Volver del exilio, de una vida de exilio, al lugar de la infancia: un charquito de agua de lluvia en la que se condensó la mirada. Una mirada puede condensarse cuando nada pretende, cuando nada inquiere. Recuperarse.
    Recuperarse en la gravilla que bordea las vías de tren, en la tierra apisonada de los senderos endurecidos después de la lluvia, en el brillo de la luz sobre la superficie sedosa de las hojas, en esas cosas que, pasado medio siglo, siguen siendo idénticas. La vieja Europa: sus materiales. El movimiento rítmico de trenes que aún conservan aquellos cristales abatibles que se deslizan sobre la parte inferior con una presión de los brazos, el cartel que prohíbe arrojar objetos por las ventanas, y la pasajera que se arrebuja contra la ventanilla y acude al traqueteo para salvaguardar la intimidad del trayecto, penetrando, silenciosamente, en el sueño europeo.
    Viajes de reconocimiento, en los que una no busca tanto sorprenderse como recuperarse. Toda la infancia en un charquito de agua que la arena ya no puede tragar, que la baldosa acoge en una cavidad. Se me antoja que todos mis viajes fueron el fallido intento de volver a encontrar esos charcos de agua. Mi mirada perdida en uno de ellos. Esa mirada.

    “Bélgica”, Chantal Maillard

    Y ahora te imagino en tus viajes, arrebujada contra la ventanilla mientras penetras, silenciosamente, en el sueño europeo 🙂

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