Amor al arte

La cesta de fresas salvajes (Jean Siméon Chardin, 1760)

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2 comentarios en “Amor al arte”

  1. “Un hombre que atravesaba un bosque se topó con un tigre. Huyó, pero el tigre le persiguió. Un precipicio escasamente visible interrumpió su carrera; estuvo a punto de caer, pero, en el último momento, pudo agarrarse a la raíz de una viña silvestre y se quedó balanceándose sobre el vacío. El tigre estaba arriba, olfateando. Temblando, el hombre miró hacia abajo, y vio otro tigre que esperaba su caída para devorarle. Sólo la viña le sostenía. Entonces, dos ratones, uno blanco y otro negro, se pusieron a mordisquear la raíz de la planta.

    El hombre vio entonces una fresa apetecible cerca de él. Agarrándose a la viña con una mano, cogió la fresa con la otra. ¡Qué buena estaba!”

    “Cincuenta cuentos Zen” (trad. María Tabuyo y Agustín López Tobajas)

    Amar el arte, y la vida, tal vez no es más que saborear la fresa salvaje entre dos instantes, dos tigres, dos latidos 🙂

    saborear el fruto del acto y la plenitud de la atención

    Y es inevitable pensar en la enseñanza de las “Fresas salvajes” de Bergman y su topofilia entre realidad, memoria y sueño…

    1. Sonrío. Maravilloso cuento. Lo había leído en tu blog, así que seguramente mi subconsciente estaba pensando en él cuando encontré la pintura…

      La plenitud de la atención…

      Las fresas salvajes de Bergman…

      El instante entre dos tigres…

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