¡Traigámonos las cestas!

Nenúfares de Monet

––

¡Quitémonos la ropa!
El agua está sólo a un paso.
¡Traigámonos las cestas!
Para llevar todos los verdes
y todos los rojos.

No nos incumbe
descubrir el misterio de las rosas,
pero quizás debamos zambullirnos en la
magia de las rosas.
O quizás debamos buscar
el canto a la verdad
entre los nenúfares de cada siglo.

“El sonido del paso del agua”, Sohrab Sepehrí

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8 comentarios sobre “¡Traigámonos las cestas!”

  1. “Sólo el sonido permanece”

    ¿Por qué debería pararme? ¿Por qué?
    Los pájaros se han ido en busca
    de la dirección azul.
    El horizonte es vertical, vertical,
    una fuente alzándose;
    y en los límites de la visión
    los planetas brillando tejen
    la elevación de la tierra, repitiéndose,
    y los respiraderos
    se vuelven túneles conectados;
    y el día es una inmensidad,
    que no abarcan las estrechas mentes
    de los gusanos de la prensa.

    ¿Por qué debería parar?
    La carretera atraviesa los capilares vitales,
    la calidad del entorno
    en el seno del útero lunar
    matará las células corruptas.
    Y en el espacio químico tras el amanecer
    sólo hay sonido,
    sonido que atraerá las partículas del tiempo.
    ¿Por qué debería pararme?

    Qué puede ser un pantano
    Qué puede ser un pantano sino un nidal
    de insectos corruptos.
    Los cuerpos hinchados garabatean reflexiones
    de tanatorio,
    lo viril muestra
    sus carencias en lo oscuro
    y el bicho… ah,
    cuando habla el bicho
    ¿por qué debería callarme?
    El esfuerzo de los tipos móviles es vano,
    no salvará la reflexión humilde.
    Soy descendiente de la arboleda
    Respirar aire viciado me deprime.
    Un pájaro moribundo me aconsejó
    confiar el vuelo a la memoria.
    El último grado de la energía es la unión,
    lazada al brillante principio del sol
    derramando la comprensión de la luz.
    Es natural que los molinos se derrumben.

    ¿Por qué debería pararme?
    Aprieto en mi pecho
    verdes gavillas de trigo
    y las amamanto.

    Sonido, sonido, sólo sonido,
    el sonido de los deseos limpios
    del agua fluyendo,
    el sonido de la luz caída de una estrella
    sobre la vulva de la tierra,
    el sonido del vínculo del esperma del significado
    con la expansión de la mente compartida en el amor.
    Sonido, sonido, sonido,
    sólo el sonido permanece.

    En tierras de enanos
    la unidad de medida
    anda siempre en la órbita del cero.
    ¿Por qué debería parar?
    Obedezco a los cuatro elementos:
    y el trabajo de gobernar mi casa
    no es asunto
    del gobierno local de los cegados.

    ¿Qué me importa el largo gemido
    del sexo de los animales?
    ¿Qué me importa el rastrero caminar de los gusanos
    en este vacío carnal?
    Los sangrantes ancestros de las flores
    me han confiado su vida.
    ¿Has oído hablar de los sangrantes
    ancestros de las flores?

    Forugh Farrokzhad

  2. Tera, un stalker, un rastreador… posiblemente lo soy… 🙂

    mi tío me enseñó a seguir rastros de animales en la montaña, y a moverme en parajes escarpados. Seguir el rastro de los poemas, esos pequeños animales, es comparativamente más fácil. Al final, en la Zona o en la montaña, los poemas y las huellas te llevan al cuarto de los deseos, que tiene la forma de madriguera o tibio cubil. Nunca se pide el deseo: nunca se molesta a los conejos que duermen calentitos 🙂

    en tantos poemas vive el sonido del paso del agua… Aquí hay dos que orbitan uno en torno al otro como dos astros en un sistema estelar binario y que podrían considerarse un único poema, pues los recorre una misma respiración y nacen de un mismo calor, una misma espera, una misma desnudez. Me gusta sentir las fuerzas de gravitación que unen e imantan las diversas voces de los poetas, las aguas diversas, aun en la extrañeza, en lo inadvertido. En el subsuelo, todo está conectado. El agua fluye lenta, callada y viva, si la sabemos despertar con manos zahoríes:

    Te supe frágil y desnudo,
    tan frágil eras, tan desnudo
    que se quebró tu sombra al respirar.
    Abrí la puerta y las voces del agua
    adoptaron la forma de tu cuerpo.
    Tan leve parecías, tan al borde
    de ti
    que la noche aprendió
    el modo de dormirse sobre el río.

    Chantal Maillard, “La otra orilla”

    Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el
    silencio de las últimas ramas.
    Esto era el destino:
    llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.

    Antonio Gamoneda, “El libro del frío”

    1. y de repente… la transparencia! eso es lo que tiene el agua clara de los deseos… no?

      ayer me acordé de ti… estábamos en una plaza al sol y había niños, y una niña jugaba y jugaba ella sola, sin cansarse, a tirar una piedra al aire en una dirección e ir corriendo a buscarla donde caía. igual que el stalker de la película… y con aquellos pantalones hippies de colores que le habían puesto sus padres… saltando por la plaza… tan simpática y transparente…

      “la noche aprendió
      el modo de dormirse sobre el río”

      gracias, Stalker… llegar al borde del agua y, como me dijo esta mañana un amigo mío: ¡destapar nuestros gigantes tambores de pintura y dejar que se haga la picardía en nuestras caras! 🙂

      abrazos

  3. imagino a la niña y sonrío…

    me recuerda a la niña de “El globo blanco”, de Jafar Panahi: su transparencia, sus juegos y su falda de vivo rojo:

    http://imageshack.us/photo/my-images/24/arx12126.png/

    ¡y los tambores de pintura!… ¿están hechos con latas de pintura o son instrumentos que en lugar de notas musicales producen colores?

    hay música percusiva que inunda el mundo de dulce alegría cromática… la picardía es entonces imparable 🙂

    un abrazo!

    1. es lo primero que escucho hoy. me prepara para un día de trabajo de muchas teclas… ¿crees que si me muevo como ellos mientras tecleo en la biblioteca me mirarán raro? 🙂

      tratándose de mi amigo, los tambores deben de ser de pintura musical, seguro, y de picardía imparable siempre!

      me dejas intrigada con la película de “El globo blanco” porque la niña tiene en las manos un globo azul…

      y con su falda de vivo rojo me recuerda a otra mujer de dulce alegría cromática e imparable picardía…

      un abrazo, Stalker!

  4. Tera:

    en la película de Panahi también aparece un globo blanco… es una historia mínima, muy despojada y preciosa, con guión de Kiarostami:

    http://imageshack.us/photo/my-images/14/elglobocartel1.jpg/

    si te mueves como los intérpretes de gamelán balinés mientras tecleas en la biblioteca lo más probable es que quienes te vean… ¡se unan a ti! Las coreografías con muy contagiosas…

    eso sí: cuando dejes la lluvia de teclas para hacer un descanso te recomiendo más bien esta otra coreografía:

    nada mejor para desentumecerse y seguir trabajando. Lo he probado mientras traduzco a Zygmunt Bauman y funciona! Swing Time! 😉

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