Leyendo a Bulgákov en el espigón…

… haciendo huelga.

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3 comentarios en “Leyendo a Bulgákov en el espigón…”

  1. Tera:

    esta mañana me acerqué un momento a algunas de las concentraciones de estudiantes por la huelga y luego pensé: vamos a buscar un poema para el día de hoy…

    ¿qué poema podría ser ése? Tal vez un poema lento, un poema lento que indague y se adentre…

    éste es el que encontré (o el me encontró a mí, los poemas siempre nos encuentran) 🙂

    Música celestial

    Tengo una amiga que aún cree en el cielo.
    No es tonta, y aun con todo lo que sabe, habla
    literalmente con dios,
    cree que alguien escucha en el cielo.
    En la tierra, es increíblemente talentosa.
    Valiente, también, capaz de afrontar lo desagradable.

    Una vez encontramos una oruga moribunda en el polvo,
    acosada por ávidas hormigas.
    Siempre me ha conmovido la debilidad, el desastre,
    siempre he ansiado oponerme a lo vital.
    Pero como también soy tímida, pronto cierro los ojos.
    Mi amiga era capaz de mirar, dejar que los acontecimientos
    siguieran su curso. Por consideración, intervino,
    apartando algunas hormigas de aquella cosa desgarrada,
    que depositó al otro lado de la calle.

    Mi amiga dice que cierro los ojos a Dios, que nada más
    explica
    mi aversión a la realidad. Dice que soy como el niño que
    entierra su cabeza en la almohada
    para no ver, el niño que se dice:
    la luz causa tristeza-
    Mi amiga es como la madre. Paciente, me anima
    a despertar en mí a un adulto como ella, a tener valor-

    En mis sueños, mi amiga me hace reproches. Caminamos
    por la misma calle, sólo que es invierno;
    me dice que cuando amas el mundo escuchas
    música celestial:
    mira arriba, dice. Cuando miro, no hay nada.
    Sólo nubes, nieve, una blanca caricia en los árboles
    como novias alzadas a las alturas-
    Entonces temo por ella; la veo
    atrapada en una red deliberadamente arrojada sobre el mundo-

    En la realidad, nos sentamos a un lado del camino,
    contemplando el ocaso;
    de vez en cuando, el silencio atravesado por el canto de un ave.
    Tratamos de explicar este momento, el hecho
    de que nos sintamos cómodas con la muerte, con la soledad.
    Mi amiga dibuja un círculo en el polvo;
    dentro, la oruga no se mueve.
    Ella siempre intenta construir algo pleno, algo hermoso, una imagen
    capaz de vivir fuera de ella.
    Guardamos silencio. Es tan apacible sentarse aquí, sin hablar,
    fija la composición, el camino oscureciendo, el aire que se enfría,
    aquí y allá, rocas que brillan y despiertan-
    esta quietud es lo que amamos.
    El amor a la forma es amor a lo que acaba.

    Louise Glück (tr. Stalker)

  2. Ah, y Bulgákov… ¿Es “El maestro y margarita”?

    Recuerdo haberla disfrutado mucho, en largas mañanas soleadas en las que me saltaba las clases y me iba a leer a un descampado… 🙂

    1. Gracias por la traducción del poema, Stalker! Me ha gustado mucho y mucho leerlo. Mirar el polvo. Mirar los cielos. Las diferentes experiencias íntimas. El silencio que las envuelve, que envuelve a la red, al dios, a los dioses, a las palabras, a la oruga, a las hormigas, al dibujo en la tierra, a las rocas que brillan, a un corazón y a otro corazón en el amor sin molde…

      “El maestro y Margarita”, sí 🙂

      Qué inmenso placer saltarse las clases! 😀

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