Ton style c’est ma loi

Cataratas altas de Yosemite

(título: Léo Ferré)

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9 comentarios sobre “Ton style c’est ma loi”

  1. “Ton style c’est ton coeur c’est ton coeur c’est ton coeur”

    Léo Ferré

    Las canciones de Léo Ferré (uno de los tres mosqueteros de la chanson!) se parecen a las sequoias de Yosemite: monumentales, frondosas, cósmicas… catedrales de sonido que acarician el cielo y nos sitúan, de pronto, en medio de la vida:

    EN MEDIO DE LA VIDA

    Después del fin del mundo
    tras la muerte
    me encontré en medio de la vida
    que me creaba
    construía la vida
    la gente los animales los paisajes

    decía esto es una mesa
    esto es una mesa
    en la mesa está el pan un cuchillo
    el cuchillo sirve para cortar el pan
    con el pan se alimentan las personas

    hay que amar al hombre
    de noche y de día aprendía
    que hay que amar
    al hombre respondía

    decía esto es una ventana
    esto es una ventana
    al otro lado de la ventana hay un jardín
    en el jardín veo un pequeño manzano
    el pequeño manzano florece
    caen las nubes
    comienzan a formarse las frutas
    maduran
    mi padre coge una manzana
    ese hombre que arranca una manzana
    es mi padre

    me senté en el umbral de casa
    esa viejecita
    que arrastra con una soga una cabra
    es más necesaria y valiosa
    que las siete maravillas del mundo
    quien piensa y siente
    que ella es innecesaria
    es un genocida

    esto es un hombre
    esto es un árbol esto es pan

    las personas se alimentan para vivir
    me repetía
    la vida humana es importante
    la vida humana tiene un gran peso
    la vida humana tiene gran valor
    su valor sobrepasa el de todas las cosas
    que creó el hombre
    el hombre es un gran tesoro
    repetía obstinado

    decía esto es agua
    acariciaba con la mano las olas
    y conversaba con un río
    oh agua decía
    oh agua buena
    soy yo

    el hombre hablaba al agua
    hablaba a la luna
    a las flores a la lluvia
    hablaba a la tierra
    a los pájaros
    al cielo

    callaba el cielo
    callaba la tierra
    cuando escuchaba una voz
    proveniente
    de la tierra del agua y del cielo
    era la voz de otro hombre

    Tadeusz Różewicz (trad. Fernando Presa González)

    En esta dilatada canción-sequoia de Ferré atravesamos arcoíris salvajes, actos de conciencia, estrellas, geometrías imposibles:

    1. sí se parecen las sequoias de Yosemite y las canciones de Ferré en tu preciosa descripción… arcoíris salvajes, actos de conciencia, estrellas, geometrías imposibles, monumentales, frondosas, cósmicas…

      “cuando escuchaba una voz
      proveniente
      de la tierra del agua y del cielo
      era la voz de otro hombre”…

      “ton style c’est ton coeur c’est ton coeur c’est ton coeur…”

      ay…
      sí…
      úfff…

      et…

      “nous ne mourrons plus de rien
      nous vivrons de tout”

  2. en el “Anguttara Nikaya” (colección de antiguos sutras del budismo Theravada), se dice que en un árbol se dan los dharmas tierra, agua, fuego, aire y belleza

    los cuatro primeros son sanskrita-dharmas o factores condicionados de la existencia

    el quinto dharma, la belleza, es un factor incondicional: nada lo herrumbra, vive siempre y la atención lo despierta

    así el canto, la sombra, las ramas…

    hablando de árboles, he encontrado este poema que me ha hecho mucha gracia 😀

    El árbol de los relinchos lo llamamos
    basta tocarlo con la mano y el árbol
    se llena de relinchos
    entonces nos ponemos bajo las ramas
    y soñamos un caballo
    y éste es el conjuro del caballo
    ángel frondoso que estás en el árbol
    venga a nosotros el más fino caballo
    las firmas patas del caballo
    la grupa sudorosa del caballo
    el viento impetuoso del caballo
    las alas invisibles del caballo
    la blanca maravilla del caballo
    y el ángel que habitaba en el árbol
    nos lo daba

    Rómulo Bustos

    las canciones-sequoia de Léo Ferré (por su frondosidad cósmica)
    las canciones-almendro de Brassens (por sus ocultos frutos ricos)
    las canciones-roble de Brel (por su fuerza de corazón tierno)
    las canciones-junco de Barbara (por su flexible temblor vital)…

    si la canción es eros incesante
    árbol-mundo
    árbol que dice el mundo

    ¿hasta dónde llegan sus raíces?

  3. “nous ne mourrons plus de rien
    nous vivrons de tout”

    He oído que quien sabe alimentar su vida no se cuida de rinocerontes y tigres cuando marcha por los montes, no porta armas ni coraza cuando penetra en el ejército enemigo. El rinoceronte no encuentra en él lugar donde cornearle, ni el tigre donde clavar sus garras, ni las armas donde aplicar su filo.
    ¿Por qué?
    Porque no hay en él lugar para la muerte.

    Tao Te Ching (trad. Iñaki Preciado)

    HALLAZGO DE LA VIDA

    ¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción, formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas.

    Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida. No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado. Mi gozo viene de mi fe en este hallazgo personal de la vida, y nadie puede ir contra esta fe. Al que fuera, se le caería la lengua, se le caerían los huesos y correría el peligro de recoger otros, ajenos, para mantenerse de pie ante mis ojos.

    Nunca, sino ahora, ha habido vida. Nunca, sino ahora, han pasado gentes. Nunca, sino ahora, ha habido casas y avenidas, aire y horizonte. Si viniese ahora mi amigo Peyriet, le diría que yo no le conozco y que debemos empezar de nuevo. ¿Cuándo, en efecto, le he conocido a mi amigo Peyriet? Hoy sería la primera vez que nos conocemos. Le diría que se vaya y regrese y entre a verme, como si no me conociera, es decir, por la primera vez.

    Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, en el que todo cobra relieve de nacimiento, luz de epifanía inmarcesible. No, señor. No hable usted a ese caballero. Usted no lo conoce y le sorprendería tan inopinada parla. No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla; quién sabe no es piedra y vaya usted a dar en el vacío. Sea usted precavido, puesto que estamos en un mundo absolutamente inconocido.

    ¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente, que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores: soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí.

    Nunca, sino ahora, oí el estruendo de los carros, que cargan piedras para una gran construcción del boulevard Haussmann. Nunca, sino ahora, avancé paralelamente a la primavera, diciéndole: «Si la muerte hubiera sido otra…» Nunca, sino ahora, vi la luz áurea del sol sobre las cúpulas del Sacré-Coeur. Nunca, sino ahora, se me acercó un niño y me miró hondamente con su boca. Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias.

    ¡Dejadme! La vida me ha dado ahora en toda mi muerte.

    César Vallejo

    Keren Ann: “We fly on wings of gold…”

    “…walking on air” 🙂

    1. gracias, Stalker! le tengo mucho cariño a esa canción de King Crimson!

      esta tarde miré por los cristales de las ventanas los despachos vacíos del ayuntamiento y vi un koala pequeñito de peluche abrazado a la esquina de la pantalla de un ordenador y un dibujo de un partido de tenis y uno de un partido de fútbol hechos por un niño, con los jugadores pegados a la hierba vestidos de sus colores abriendo los brazos, y un mapa gigante de la ciudad con el mar y las islas en blanco y azul y fotos de una cena de vestidos elegantes y plantas de hojas grandes entreveradas de rojo y una viñeta cómica sobre funcionarios en un marquito y recortes de revista con imágenes de rostros étnicos pegadas por la pared y una trituradora de papel con los papeles triturados saliéndose por fuera, y llovía y llovía lluvia fina del cielo blanco, y los árboles del parque se reflejaban en las ventanas, y también rinocerontes y tigres, y yo hacía sombra con las manos para ver…

      como nunca, sino ahora.

  4. Tera! Fantástica descripción de la vida que no deja de entregar sus tesoros, huellas, vibraciones, al otro lado del cristal, mientras haces sombra con las manos

    hacer sombra con las manos para que la mirada penetre, hacer cuenco para las agüitas del mirar, proyectar el cauce de la visión y despertar, así, el fuego que yace dormido en las formas…

    imagino la escena y te imagino naciendo en las palabras de Vallejo,
    naciendo en las palabras de Maillard,
    naciendo en las palabras de Lispector:

    Tengo mil años y, no obstante, acabo de nacer. En mi pecho el universo entero es un embrión que no para de estallar. Y, sin embargo, mis años son la lluvia fina que empapa la tierra. Soy doble como el principio del mundo. Estoy latiendo y escucho mi latido, caigo y observo la caída, vuelo y considero el vuelo y la distancia que me separa de la tierra. Cuando me falta el aire pienso que hace mil años, hace dos mil años, ayer y hace dos meses me oprimía el pecho la misma ausencia, el mismo peso. En mí se gesta la imposible unidad de los seres. Tal vez sea cuestión de tiempo: esperar el instante, el instante eterno en que el propio tiempo bascula. Cronos devorando a sus hijos estaba lúcidamente devorando el mundo, la sucesión de momentos que destronarían la pura posibilidad de un tiempo abstracto, nunca concluido, nunca concretado en las cosas o en los seres que duran… por un tiempo. Cronos es Shiva devorando su poder.

    Chantal Maillard

    Antes de la aparición del espejo las personas no conocían su propio rostro más que reflejado en las aguas de un lago. Después de un cierto tiempo cada uno es responsable de su cara. Voy a mirar ahora la mía. Es un rostro desnudo. Y cuando pienso que no existe otro igual al mío en el mundo siento un susto alegre. Y nunca lo habrá. Nunca es lo imposible. Me gusta nunca. También me gusta siempre. ¿Qué hay entre nunca y siempre que los une tan indirectamente e íntimamente?

    En el fondo de todo está el aleluya.

    Este instante es. Tú que me lees eres.

    Me cuesta creer que moriré. Estoy burbujeante en una frescura helada. Mi vida será larguísima porque cada instante es. La impresión es que estoy a punto de nacer y no lo consigo.

    Soy un corazón latiendo en el mundo.

    Tú que me lees ayúdame a nacer.

    Espera, está oscureciendo. Más.

    Más oscuro.

    El instante es de una oscuridad total.

    Continua.

    Espera, empiezo a vislumbrar algo. Una forma luminiscente. ¿Una barriga lechosa con ombligo? Espera, porque saldré de esta oscuridad donde tengo miedo, oscuridad y éxtasis. Soy el corazón de las tinieblas.

    El problema es que en la ventana de mi cuarto hay un desperfecto en la cortina. No corre y por lo tanto no se cierra. Entonces la luna llena entra del todo y viene a fosforecer de silencios el cuarto; es horrible.

    Ahora las tinieblas se van disipando.

    He nacido.

    Pausa.

    Maravilloso escándalo: nazco.

    Clarice Lispector (tr. Elena Losada)

  5. una cosita más y ya paro! 😉 :

    Ante todo no preocuparse nunca por lo que uno no haya podido escribir antes. Comenzar ante todo a pensar siempre de nuevo, como si aún no hubiese ocurrido nada.
    Esa sombra que la figura arroja, como quien dice, sobre el mundo: ¿cómo podré captarla con exactitud?
    Aquí hay un misterio profundo.
    Se trata del secreto mismo de la negación: el estado no discurre así y, sin embargo, podemos decir cómo no discurre.
    La proposición no es sino la descripción de un estado de cosas (pero todo esto está aún en la superficie.)
    Una sola mirada a las raíces vale más que muchas otras al medio.

    Ludwig Wittgenstein (trad. Isidoro Reguera)

    En líneas generales, un método para el ejercicio de la inteligencia, que consiste en mirar.
    Aplicación de ese método para discriminar lo real de lo engañoso. Dentro de la percepción sensible, si estamos seguros de lo que estamos viendo, nos desplazamos mirando, y aparece lo real. Dentro de la vida interior, el tiempo ocupa el lugar del espacio. Con el tiempo quedamos modificados, y si, a través de las modificaciones, conservamos la mirada orientada siempre hacia lo mismo, al final lo engañoso se esfuma y acaba apareciendo lo real. La condición es que la atención ha de ser una mirada y no un apego.

    Simone Weil (trad. Carlos Ortega)

    creo que viste las raíces de lo real, a través de los cristales, mientras caía la fina lluvia…

    1. Es muy riquiño, Stalker, que veas tan adentro en algo tan pequeño. Gracias por los fragmentos!

      Dice Clarice Lispector que en el fondo de todo está el aleluya… algo íntimo, íntimo, como la lluvia fina…

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