Paestum

La investigadora pide agua y se sienta siempre en la misma mesa frente al mueble de madera de las flores naranjas y la nadadora a punto siempre de zambullirse en ellas. A veces escucha los pájaros por las ventanas abiertas y reflexiona sobre algo que ha leído o busca. A veces se le van las manos con la música y los pies. A veces pasa la mirada por las campanillas de latón que cuelgan de la pared y una rosa blanca seca entera. A veces hay alguien leyendo un libro a su lado, zambulléndose en la luz de la mañana como se zambullía el joven nadador desnudo en los poemas de Paestum. Y a veces, mientras escribe y piensa, la investigadora se pregunta cómo se llamarán las flores.

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6 comentarios sobre “Paestum”

  1. miro la fotografía (¿es el café donde suena loco jazz?) 😀

    me detengo en la figura del pequeño cuadro junto a la nadadora e intento imaginar quién ser es el que vive ahí… parece un pájaro erguido con la cabeza gacha, un pájaro-vegetal urdido de lianas, trabajado por la savia. Pájaro lento, ensimismado, cercano a la luminosa indefinición de los meidosems de Michaux (seres proteicos que tienen en la metamorfosis su alimento y su placer secreto). En todo caso, su postura, su quietud, el “silencio” de su cuerpo parece un contrapeso al movimiento potencial de la nadadora. Los trazos y colores que lo conforman equilibran la imagen, le dan dulzura al conjunto, y uno se pregunta si ese ser (para mí pájaro aunque no lo sea) romperá su mutismo cuando la nadadora vierta su cuerpo líquido entre las flores… ignoro cómo se llaman, pero qué delicado el contraste del verde con ese naranja acariciador…

    detrás de las flores y la jarra hay otros dibujos, pero permanecen velados, tímidos, rupestres, como corresponde a un involuntario palimpsesto. Quién sabe lo que despertaría su visibilidad…

    la fotografía habla entonces en voz bajita: nos brinda una poética del cuerpo y la ingravidez, la quietud, la alegría dormida, el pulso vivo de los días, la somnolencia del verano…

    CUERPO

    Tu cuerpo es flor de tu camino,
    rosa que en el mismo instante
    se marchita y se abre.

    ¿Has sentido alguna vez
    que la mañana es angosta para tus pasos?
    Entonces ya te habrás despertado
    y tu cuerpo estará lleno de amor.

    La lluvia más hermosa y más limpia
    que nutre los veneros del alma
    es la lluvia que vierten las nubes del cuerpo.

    Cada mañana
    tiene un cuerpo invisible
    que te abre sus brazos de niño.

    El cuerpo es el principio del sentido,
    dijo ella.

    La amiga más cercana al alma
    es la luz.
    La amiga más próxima al cuerpo,
    la sombra.

    El amor es un cuerpo
    por cuya túnica suspira la noche.

    Mi cuerpo está hecho de palabras
    que se esparcen por el cuaderno de mis días.

    Nada hay más opaco que yo,
    dice el cuerpo.
    Ni nada más transparente.

    El día es el altar del cuerpo,
    dijo ella.
    La noche, su inmolación.

    Su cuerpo viaja sin cesar
    por los laberintos de mi cuerpo,
    dijo él.

    La pasión del cuerpo
    -dijo él-
    es la lengua materna.

    El cuerpo sólo se escribe a sí mismo,
    dijo ella.

    El espacio de las palabras no basta
    -dijo él-
    para contener el esplendor del cuerpo.

    El cuerpo es libro
    que puede leerse en dos direcciones:
    del álif a la ya
    y de la ya al álif.

    Los días:
    alazanes que galopan por las praderas
    del cuerpo.

    Sueña con pájaros que aletean por su cuerpo
    y murmuran: ¡Qué angosto, el espacio!

    A veces,
    para dar al poema el color del cuerpo
    borra los colores de las palabras.

    Pues no abrió su cuerpo
    a la hospitalidad de la muerte,
    ¿por qué sigue ignorando la vida?

    El libro del cuerpo
    es el más vasto y alto espacio
    para el alfabeto del deseo.

    El sexo es el cordón umbilical
    que hace de la noche y el día
    un solo cuerpo.

    La muerte es acumulación.
    El cuerpo, comienzo.

    El cuerpo es narciso y estanque
    al tiempo.

    Ali Ahmed Saíd Esber (Adonis) (trad. Federico Arbós)

    1. yo también veo un pájaro y también una luna junto a la nadadora de las flores…

      el café del loco jazz está lleno de un montón de cosas, todas juntas y bonitas, rupestres, dulces, libres, anárquicas… a mí me gusta mucho mirarlas, quién sabe qué despiertan…

      “Cada mañana
      tiene un cuerpo invisible
      que te abre sus brazos de niño.”

      cada uno sabe de su cuerpo por su alma a dónde va…

      gracias por los ojos y el poema!

  2. Leo “Las veinticuatro categorías de la poesía”, de Si Kongtu, un tratado de estética poética china del siglo IX, y encuentro dos poemas que parecen escritos a propósito para esta entrada y la dulzura de la mirada anárquica 🙂

    LO ESPONTÁNEO Y LO NATURAL

    no hay más que inclinarse y coger
    aquello que los demás no han cogido

    seguir la Vía siempre hacia adelante
    y de un solo trazo surgirá la primavera

    encontrarás así las flores que se abren
    y admirarás el tiempo de la estación que adviene

    lo auténtico no debe ser tomado por la fuerza
    lo deliberado es el fracaso simplemente

    así, el hombre retirado en la desierta montaña
    cruza el arroyo recogiendo los helechos que flotan

    con muy pocas palabras se iluminará tu corazón
    porque el torno del Cielo rueda interminablemente

    EL ESPÍRITU Y LA ESENCIA

    si deseas traer el infinito de vuelta
    ten por seguro que con él regresarás

    sobre aguas profundas las olas brillan más aún
    y por doquier hermosas son las flores

    papagayos decoran la verde primavera
    pagodas y terrazas entre álamos y sauces

    alguien viene a la montaña esmeralda
    purísimo es el vino, el cántaro profundo

    el soplo de la vida se extiende hacia lo lejos
    sin demorarse en las cenizas de la muerte

    sólo su misterio genera lo espontáneo
    ¿quién podrá calcular toda su eficacia?

    (tr. Pilar González España)

    “cada uno sabe de su cuerpo por su alma a dónde va…”

    muy cierto, pero… ¿y si no existiera el alma? 🙂

    1. dulce anarquía es lo que encuentras y traes y es como jugar! ¿quién podrá calcular toda su eficacia? 😉

      yo no sé nada sobre el ¿alma?, pero a veces el cuerpo siente rabiosamente impulso y armonía y a veces no…

  3. Sí! Cuando se juega la eficacia es incalculable, no se puede medir! 😀

    tampoco sé nada del alma, pero me fascinan las respuestas que las diversas tradiciones han dado a esta cuestión

    ¿me permites un poco de chinpunkan bajo la forma de algunos ejemplos? 😉

    la China confuciana y taoísta reconocía dos categorías de almas: las hun y las po. Las hun son tres y son los soplos ligeros del espíritu que surgen al nacer. En el momento de la muerte, las tres almas hun escapan del cuerpo y ascienden al Cielo. Las almas po, almas corporales o sensitivas, son siete, son oscuras y contrarias a la claridad de las almas hun. Cuando la muerte sobreviene estas siete almas abandonan el cuerpo y se hunden en la tierra

    el advaita vedanta del hinduismo considera que el atman (aliento o principio individual) y el brahman (aliento o principio cósmico) son uno y el mismo; sólo el velo de maya produce la ilusión de la individualidad

    el jainismo sostiene que todas las cosas, incluso las piedras, están vivas; cada una contiene un jiva o “principio vital”. A diferencia del atman universal de las Upanishads, a los jivas se los considera individualmente distintos, inteligentes, omniscientes y felices por naturaleza (todas las cosas son “gente”, diría el pequeño Dersu!).

    para el Samkhya-Yoga existe la conciencia (citta) y el alma individual (jivatman), que encuentran su correspondencia, respectivamente, en la conciencia cósmica o Mahat y el alma universal o Paramatman (de la que las almas particulares serían ecos o emanaciones).
    según los “Yogasutras” de Patañjali, la conciencia está formada por tres partes: la mente (manas), la inteligencia (buddhi) y el ego (ahamkara).

    en algunos escritos cabalísticos como el “Sefer ha-bahir” se afirma que el aspecto espiritual del ser humano consta de cinco niveles: Ruah, espíritu, espacio vacío; Hayyah, principio de la vida, que unido al anterior forma el aliento vital; Yehidah, grado superior de elevación alcanzable por el hombre; Nefes, alma vegetativa, y Nesamah, alma, “soplo” infundido al hombre por la divinidad

    según el budismo no existe el alma ni el yo sino un conjunto de skandas o agregados psicofísicos (forma, sensación, percepción, formaciones mentales y conciencia) que son impermanentes y carecen de sustancia eterna, trascendental o metafísica. Estos agregados, como la sustancia íntima del mundo, están vacíos (sunyata)… los skandas están formados por dharmas: chispas o destellos en eterno devenir; la sucesión ininterrumpida de los dharmas produce la ilusión del alma y del yo, así como los fotogramas, al ser proyectados a gran velocidad, producen la ilusión de movimiento… (ésta me parece la teoría más sutil, y la pensaron sin poder recurrir al símil del cine!)

    mientras tanto, la metafísica occidental se resigna al dualismo parmenídeo, platónico y cartesiano: onto-teo-logía (esa extraña ecuación que vincula el ser, la deidad y el logos…), cuerpo vs. alma, mundo ideal de arquetipos frente a las copias degradadas…

    todo esto es increíble y fascinante…

    pero ahora me quedo con el rabioso impulso, el juego y la armonía!

    misterios gozosos y danza inextinguible…

    tap-tap-ta-ta-tap! 😀

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