¡Feliz, feliz no cumpleaños… a ti, a mí!

En ACETT (Sección Autónoma de Traductores de Libros de la Asociación Colegial de Escritores de España) hemos grabado el comienzo de Alicia en el País de las Maravillas en varias lenguas para celebrar su 150º aniversario y ha sido como volver a estar en el principio de la expansión de algo maravilloso… ¡y compartido!

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8 comentarios sobre “¡Feliz, feliz no cumpleaños… a ti, a mí!”

  1. es fantástico… escribí un mensaje y, después de darle a publicar, desapareció… seguramente cayó en la madriguera de conejos o al otro lado del espejo…

    “Ay ay ay ay, qué tarde se fai!” 😉

    creo que todos los cuentos y poemas deberían leerse en voz alta y ofrecer así un tapiz de sensaciones vivas, lo pequeño de la voz, lo animal de la voz, la seda del lenguaje…

    así el signo vacío, abstracto, desposeído, sería realmente habitado por un cuerpo sonoro…

    al ser pronunciada, la palabra se hace fruta

    y pueden comer de ella niños, animales y seres aéreos, errantes, asombrados

    gracias por compartir la fuente de la que brotan los cuentos! 😀

    1. Vaya, pues sí que es curioso que desapareciese tu primer mensaje justo cuando el conejo se escondía en la madriguera… Y también es curioso que wordpress te dé siempre un símbolo de color verde como imagen aunque te cambie la geometría… 😀

      A mí me encanta que me lean en voz alta y que me cuenten cuentos y poemas y canciones y sentir cómo viaja por el aire el asombro de un ser a otro. Y lo que dices: la fruta… La palabra escrita es tan física, en realidad! Aunque esté escrita, yo siempre siento cómo antes de haber sido escrita ha sido pronunciada. Y eso, esa vibración que queda ahí latente y que se oye también cuando lees en silencio siempre me ha parecido pura magia y es, en gran parte, lo que de hipnótico tiene la literatura para mí. Leer en voz alta es hacer vibrar esa vibración de nuevo.

      Y estoy pensando que traducir también tiene mucho que ver con eso…

      Y en Valente he leído que Marina Tsvetáieva dijo esto:

      “Para mí, la palabra es transmisión de la voz y no, en absoluto, del pensamiento, de la intención.”

      Mi personaje favorito de Alicia en el País de las Maravillas es… la hermana de Alicia!

      Gracias por escuchar los cuentos brotar, Stalkeriño!

  2. Tera, creo que sí, que todo esto tiene mucho que ver con la traducción

    al traducir reconocemos el signo incandescente de esa vibración y lo armonizamos a nuestro propio ritmo

    al calor de manos pequeños, manos que acarician las nervaduras del lenguaje, vamos descubriendo el palimpsesto sonoro, los númenes o daimones (duendes traviesos) que danzan en los nombres

    despertamos las voces y las acercamos al hilo, la savia y la raíz de lo que somos

    las acercamos a la fragilidad de nuestro corazón malabar, a esa íntima rosa nómada que florece en la atención

    diría incluso que traducir nos sitúa en una relación física, epitelial, con el dispositivo genealógico de la herencia: esas voces que despiertan prenden en nosotros (fuegos-mariposa, llamas aladas) y prosiguen su camino hacia el futuro al hilo de nuestro ritmo interior, ahora adormecido en el texto a la espera de que otro asombro active la huella sonora, la incantación, el placer dormido de la voz

    traducir es un ejercicio nómada, una caricia y un mecanismo de intensificación de lo real (de ahí su efecto “homeopático”, desanestesiante)

    traducir es despertar a los animales hibernados al filo mismo del lenguaje

    es ofrecer esa música callada, desnuda, rupestre, oracular a la multiplicidad del mundo, al azul mismo de la vida

    y claro, Tsvetáieva sabía mucho de todo esto y lo explica con su caricia de estrellas:

    Los poemas crecen como estrellas y rosas,
    como la belleza, en familia innecesaria.
    Pero en las coronas y en las apoteosis
    una respuesta: ¿de dónde me irradian?

    Dormimos – he aquí entre las losetas,
    cuatro pétalos, el huésped del fulgor.
    ¡Oh mundo, comprende! En el sueño el poeta
    ve la ley estelar, la cifra de la flor.

    Marina Tsvietáieva (trad. J. L. Reina Palazón)

    ¿Cómo no querer a esta mujer admirable?

    Y es cierto, WordPress me ofrece una geometría metamórfica, pero la alegría del verde (como la sonrisa del gato de Cheshire) es siempre la misma 😉

    1. cuántas cosas bonitas dice tu corazón malabar con sonrisa de Chesire! la rosa nómada, los fuegos-mariposa, la multiplicidad del mundo y más y más!

      el poema de Marina Tsvietáieva es precioso! y me recuerda que este invierno conocí a José Luis Reina Palazón un día en un café y me leyó en voz alta – 😀 – un poema de Gottfried Benn que le encantaba, titulado “La hora azul”, y me regaló su traducción de “Mi hermana la vida” de Pasternak, y me habló de su pasión por la traducción, de que se levantaba muy temprano por las mañanas y era lo primero que hacía y lo que hacía todo el tiempo que podía…

  3. hoy releía unos poemas de Marlene Nourbese Philip, una poeta canadiense que me gusta mucho, y pensé en lo heroico que a veces resulta traducir (por las formidables, casi insuperables dificultades que puede entrañar)

    aquí te dejo una traducción de un poema suyo junto al original, a ver qué te parece:

    English
    is my mother tongue.
    A mother tongue is not
    not a foreign lan lan lang
    language
    l/anguish
    anguish
    -a foreign anguish.

    English is
    my father tongue.
    A father tongue is
    a foreign language,
    therefore English is
    a foreign language
    not a mother tongue.

    What is my mother
    tongue
    my mammy tongue
    my mummy tongue
    my momsy tongue
    my modder tongue
    my ma tongue?

    I have no mother
    tongue
    no mother to tongue
    no tongue to mother
    to mother
    tongue
    me

    I must therefore be tongue
    dumb
    dumb-tongued
    dub-tongued
    damn dumb
    tongue

    Discurso sobre la lógica de la lengua

    Inglés
    es mi lengua materna.
    Una lengua materna no es
    no es extraña len len leng
    lengua
    l/anguideciente
    angustia
    -una extraña angustia.

    Inglés es
    mi lengua paterna.
    Una lengua paterna
    es una extraña lengua,
    así pues inglés es
    una extraña lengua
    no una lengua materna.

    ¿Cuál es mi lengua
    materna
    mi mama lengua
    mi mami lengua
    mi madrecita lengua
    mi mamarriqui lengua
    mi mamita lengua?

    No tengo lengua
    madre
    ni madre para hablar
    ni habla para mimar
    para mimar
    habla
    me

    Debo ser entonces lengua
    muda
    lengua atontada
    lengua mudada
    una maldita muda
    lengua

    Marlene NourbeSe Philip (trad: Maite Domingo Alegre)

    creo que la traductora hace una labor encomiable, y aun así, ¿cómo ofrecer todo lo que hay en el original, esa delicada trama lúdica, los juegos homofónicos, los dobles sentidos? ¿Cómo traducir lo a veces intraducible?

    Qué bien que conocieras a Reina Palazón… me parece admirable que haya traducido, por ejemplo, la obra completa de Paul Celan, admirable y heroico… es algo que no puede agradecerse lo suficiente…

    la traducción: misterio insondable, lo inefable mismo…

    habría que preguntarle al gato de Cheshire, traductor de lo invisible 🙂

    1. Me ha hecho sonreír el poema de Marlene Nourbese Philip! Pienso que si el poema original es un juego, su traducción también! En un taller que hice con Mirta Rosenberg se me quedó grabado lo que nos explicó de lo bien que se lo pasaba ella resolviendo problemas de traducción mentalmente mientras fregaba los platos. Pasarse un día o una semana con un poema dando vueltas en la cabeza mientras riegas las plantas o tiendes la ropa… Seguro que Maite Domingo Alegre (qué fantástico apellido!) se lo pasó muy bien hablando la mami lengua sabiendo que a lo mejor nunca la habría hablado, no así por lo menos, si no la hubiera traducido.

      Luego pienso que hay poemas que sería muy divertido, por impredecible, traducir con otra persona. Este, por ejemplo.

  4. Lo que dice Mirta Rosenberg se parece mucho a la práctica de los koans en la escuela Rinzai del budismo japonés: se ofrece al estudiante una frase enigmática, misterio o poema, que habrá de rumiar durante días hasta ofrecer una solución (una traducción), que no pasará por el orden discursivo de la mente sino por soluciones creativas, descentradas, trashumantes… al estudiante se le encargan tareas domésticas, fregar o barrer infinitas hojas de otoño, mientras el koan arraiga y despierta en él frutos insospechados, como la traducción, como el poema…

    (en el budismo, el “satori” o despertar significa “caer en la cuenta”, un estado análogo a la mirada poética tal como la define Valente…)

    debe de ser muy divertido abrazar lo impredecible y traducir a cuatro manos, a dos alientos (o felinamente: concertando maullidos!)… a veces he pensado que traducir la poesía completa de Dickinson debería hacerse así: entre dos, o entre muchos, dejándose sorprender, poniendo a dialogar las diversas soluciones, desbocando el pensamiento salvaje, abandonándose al fuego vivo de la plenitud y la creatividad…

    un ejercicio de intensidad que desbordara cualquier cálculo filológico, académico: traducir, entonces, como una experiencia de libertad en la que el barro de las palabras, acariciadas en su germen, deliciosamente trastornadas en su raíz, nos manchara rostro y manos y el centro mismo de la atención y la alegría… 😀

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