Cosas que sé…

… o así son las cosas.

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10 comentarios sobre “Cosas que sé…”

  1. “Aclimatación”

    Primero te retraes,
    te agostas,
    pierdes alma en lo seco,
    en lo que no comprendes,
    intentas llegar al agua de la vida,
    alumbrar una membrana mínima,
    una hoja pequeña.
    No soñar flores.
    El aire te sofoca.
    Sientes la arena
    reinar en la mañana,
    morir lo verde,
    subir árido oro.

    Pero, aún sin ella saberlo,
    desde algún borde
    una voz compadece, te moja
    breve, dichosamente,
    como cuando rozas
    una rama de espino baja
    ya concluida la lluvia.

    Entonces,
    contra lo sordo,
    te levantas en música,
    contra lo árido, manas.

    Ida Vitale

    1. ¡Infinitamente agradecida a Ida Vitale, a Henri Salvador y a ti!

      J’aimerais tant voir Syracuse
      L’île de Pâques et Kairouan
      Et les grands oiseaux qui s’amusent
      A glisser l’aile sous le vent.

      Voir les jardins de Babylone
      Et le palais du grand Lama
      Rêver des amants de Vérone
      Au sommet du Fuji-Yama.

      Voir le pays du matin calme
      Aller pêcher au cormoran
      Et m’enivrer de vin de palme
      En écoutant chanter le vent.

  2. Tera,

    con esta canción de Henri Salvador me ocurre una cosa muy especial y un tanto extraña: me recuerda algo, me transporta a otro tiempo, a otro mundo, a un mundo en el que yo era otro y tenía otra vida… escucho la canción y esa otra vida se me insinúa al calor de los acordes, en la dulzura de la voz…

    no creo en la reencarnación, y aun así esta melodía me trae la nostalgia de esa vida pasada… es como si quisiera “recordar” lentos atardeceres en mares australes y más cosas… esa vida me llega desde un cálido tiempo sin tiempo y me deja ensimismado, pensando y pensando, en écoutant chanter le vent…

    ¿a qué podrá deberse algo así? Sólo me ocurre con esta canción

    una canción que enseña a manar contra lo árido, a alzarse en música y fluir dulcemente hacia esas otras vidas posibles…

    1. 😀

      ¡A mí también me pasa!

      Extraña nostalgia austral, paraísos que llevamos dentro…

      Pero es que además las cosas que dice la canción me parece haberlas visto también aquí!

      Esta tarde con el viento en la ropa y en el mar, por ejemplo.

      ¿No crees que hay continuidades preciosas?

      ¿Y sabes? Esto me recuerda que alguna vez pensé que muchos poemas de Dickinson, que apenas salió de Ahmerst, recrean y nombran lugares del mundo en los que ella jamás estuvo, en los que yo tampoco estuve y puedo imaginar igual…

      Éstos son los parajes que el sol poniente baña,
      las costas del Mar Amarillo,
      donde se eleva o adonde se arroja:
      éstos son los misterios del ocaso.

      Noche tras noche
      un purpúreo ajetreo
      siembra el embarcadero de fardos opalinos.
      Buques, allá a lo lejos, hacen equilibrismos.
      Sumérgense y se borran lo mismo que oropéndolas.

      *

      Vivimos como suizos,
      tan tranquilos, tan fríos.
      Y una tarde sin par
      los Alpes desatienden sus cortinas
      y miramos más lejos.

      Italia se alza justo al otro lado,
      mientras como vigías, entremedias,
      esos solemnes Alpes,
      esos Alpes, sirenas,
      por siempre se interponen.

      *

      Bajo tan leve nube, el pensamiento
      se ve más claramente.
      Como el encaje revela las olas
      o las brumas, los montes Apeninos.

      *

      Nápoles teme más
      al Etna que está al sol y ronronea
      que al que muestra su gran diente granate.
      La seguridad clama.

      *

      Mínimos ríos, dócilmente, a un mar.
      Mi Caspio, tú.

      *

      Perderte fue más dulce que ganar
      los corazones que yo he conocido.
      Cierto que la aridez es desvalida,
      pero tuve el rocío.

      Reinos de arenas atesora el Caspio,
      otro reino de sal.
      Sin tal estéril gaje
      ya no sería el Caspio.

  3. Tera,

    las continuidades preciosas nos rodean… el mundo como un mecanismo de correspondencias, resonancias, dones que equilibran la mirada… esas vidas pasadas están en nosotros, esperando nacer en un poema o una melodía: nos recuerdan el otro que también somos, la fecunda heteronimia, la rosa de los vientos de posibilidades vitales y creativas…

    en un antiguo libro chino titulado “Relación de las cosas del mundo”, leí que cuando mueren varias ballenas a la vez se producen los eclipses, y que cuando se rompe el hilo de un gusano de seda, en algún lugar del mundo se rompe la cuerda de un instrumento musical… por eso no es extraño que los mundos remotos, los paisajes lejanos, exóticos, australes, despierten en nosotros con el leve roce de una melodía o un verso, y ese otro mundo sucede aquí, muy cerca, en una minuciosa partitura interior… la música somos nosotros, en nuestra interacción con la existencia… goce subversivo de vivir 🙂

    el mundo, el milagro estético, ocurre en nosotros: despliega su paleta de colores en todas nuestras aguas, visibles, subterráneas, aéreas, cósmicas: ríos entre las estrellas, ríos bajo la piel, el Caspio y el mar Amarillo, el Índico en la mirada…

    los poemas de Dickinson, maravillosos… me llevan también a su mundo, a su crepúsculo blanco, a su luminosa vida plena proyectada hacia nuestro presente y aun más allá…

    todas estas cosas se las preguntaré a Emily cuando la entreviste! 😀

  4. … buscando otras canciones de Henri Salvador, encuentro cosas como ésta:

    alucinante! Casi no puedo creer que exista este vídeo! Y otros, aún más locos!

    tremendo!

    en Henri también hay muchos mundos, mundos de jazz desenfrenado y dulzura y delirio 😉

    1. Me ha encantado tu pensamiento sobre las continuidades del mundo y su relación con el goce subversivo de vivir! Y el libro chino de las ballenas, los eclipses, los gusanos de seda y los instrumentos de cuerda!

      Entrevistar a Dickinson será otra hermosa continuidad!

      Estaba leyendo ahora sobre Miguel Servet y su muerte en la hoguera en Ginebra en la época de Calvino y por un momento se me solaparon los tiempos e imaginé a Henri Salvador aterrizando en el tribunal que lo condenó, desplegando sus histriónicos recursos de apelación ante aquellos perplejos y circunspectos señores tan poco amantes de las continuidades vitales…

  5. Scoob-Scooby Doo! 🙂

    y ahora pienso en una alianza de músicos febriles e histriónicos (Henri Salvador, Bobby McFerrin, Paolo Conte, Tom Waits…) contra todos los inquisidores del mundo y sus anatemas…

    los provectos teólogos condenaron a Miguel Servet, pero él enseñó su continuidad vital, el flujo sanguíneo, a la posteridad…

    condenaron a Giordano Bruno por su herejía vagamante panteísta y por declarar que en el universo había una pluralidad de mundos habitados (como ya había sugerido algún filósofo griego y alguno indio siglos antes de Cristo, sin que nadie se escandalizara)

    condenaron a muchas mujeres por el mero hecho de ser curanderas, o padecer epilepsia, o no someterse a la tiranía de los déspotas, o amar libremente…

    el teólogo inquisidor siempre estará en contra de la continuidad vital porque sólo entiende un mundo sometido a una mirada única, síntesis racional-teológica, Dios Uno, soberano de conciencias y corazones…

    ¿cómo hacerles entender que el mundo es multiplicidad y juego y piel infinitamente renovada e incesante descubrimiento y placer y avalancha y caleidoscopio y libertad?

    ¿cómo mostrarles todos los arcoíris bajo los que se puede cruzar?

    estos músicos dulcemente locos tal vez puedan…

    … como Paolo, a golpe de kazoo, en el apoteósico final de “Lo zio” 😀

    1. LA HOGUERA ardió dos días en la afueras de la aldea
      y al alba del tercero
      se dispersaron a los cuatro vientos
      las cenizas de Anne de Chantraine,
      quemada, pero
      con estrangulación previa,
      por el verdugo de Namur,
      por bruja, el año
      de mil seiscientos veinticinco
      y a los veintidós de la difunta,
      que se había entregado
      a Satanás,
      según confesó con todos los detalles
      impuestos de antemano por el tribunal,
      de acuerdo
      con el feliz catálogo de engendros diabólicos parido
      por los santos dominicos teutones
      Enrique Krämer y Jacobo Sprenger,
      expertos en la lucha
      contra la subversión maligna,
      la infiltración perversa de orientales
      y otras lacras
      que han revuelto y revuelven
      los sacrosantos reinos de la grande Europa.

      Y allí hecha de paja y de maderos
      que colocó la propia víctima,
      sometida a lo largo del proceso
      al natural estímulo del agua
      hirviendo y al tormentum insomniae,
      ardió la hoguera hasta el amanecer del tercer día
      y se esparció en el aire
      el cuerpo consumido
      de Anne de Chantraine,
      como otros tantos en aquellos tiempos.

      De “Presentación y memorial para un monumento”, José Ángel Valente

      Buuuu!!
      Kazoo!!

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