¿Por qué Banga?

–¿Por qué ese título, Banga?

– Es el nombre de un perro que aparece en la novela El maestro y Margarita, de Bulgákov. Es el perro de Poncio Pilatos, el más leal y fiel de los perros en toda la historia de la literatura. La idea de amor y lealtad es muy importante para mí.

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30 comentarios en “¿Por qué Banga?”

  1. ¿fuiste a este concierto, Tera?

    The power to dream / to rule
    To wrestle the world from fools
    It’s decreed the people rule
    It’s decreed the people rule
    Listen
    I believe everything we dream
    Can come to pass through our union
    We can turn the world around
    We can turn the earth’s revolution
    We have the power
    People have the power …

    … canta Patti, y son tan necesarias estas palabras en los extraños tiempos que se avecinan, con una guerra de consecuencias imprevisibles en ciernes y el desmantelamiento del Estado del bienestar por las feroces políticas neoliberales…

    People have the power… ojalá no lo olvidemos, y no olvidemos que la forma de ejercer ese poder es la solidaridad y la música, cantar al unísono para salvar un mundo, el único que tenemos, y proteger la vida, toda vida, y cuidar, y sanar, en lentitud y armonía…

    cambiando de tercio, me gusta mucho cómo se mueve Patti Smith… es como una rara flor inclinada sobre un acantilado, que encuentra su propia fuerza en su fragilidad, su arraigo en el aire, su savia en una luz adelgazada… el cuerpo prolonga los arabescos de la voz, la vida de la voz… en ese movimiento, incluso la fugaz falta de armonía se resuelve en armonía, la arritmia en ritmo, el espasmo en rescoldo, el temblor en inexplicable brasa íntima…

    cada vez me parece más importante la gramática del cuerpo en los cantantes y músicos, la secuencia cuerpo-gesto-voz, lo que se da en esa coreografía, por debajo, o al margen, de las palabras…

    o cantar con el cuerpo, en alas de la danza 🙂

    1. qué bonita y riquiña danza serpentina! gracias!

      patti, patti! sí! estuve en el concierto de viena, en primera fila, y muy emocionada por un montón de cosas! y miramos todos juntos la luna! no me extraña que te inspire su forma de moverse… es como una revolución y como una oración y como una contagiosa fe en la vida y como una flecha de alegría!

      el día siguiente al concierto volví al lugar para hacer la foto del cielo con la chimenea del arena open air y no olvidar cómo era donde había estado la luna…

      Loyalty lives and we don’t know why
      And his paws are pressed to the spine of the sky
      You can leave him twice, but he won’t leave you
      And the way to Heaven is true – true blue

      Say – Banga
      Say – Banga
      Say – Banga
      Say – Banga

  2. Say – Banga

    Say – Banga

    Say – Banga!

    😀

    esta mañana me he acordado de otros dos perros increíblemente leales y fieles en la historia de la literatura. Escribí sobre ellos en un cuaderno antiguo, en el primer año de universidad:

    «En “El profeta, de Vladimir Makanin, el curandero Yakushkin, auténtico modelo de pureza, recuerda al Zorba de Kazantzakis: el mismo esplendor, el mismo fuego atemporal, la misma excelencia en la desmesura. Deliciosas escenas de la soledad del anciano en los márgenes de un río, en un bosque cenagoso. Exaltado, busca raíces milagrosas, salmodia letanías. Lo sigue un perro enfermo, dulce y temible como el viejo. Esto recuerda otra soledad entrañable: la de Curzio Malaparte y su perro Febo, esas páginas no superadas de “La piel”.»

    hay un lugar muy parecido al cielo sobre el Arena Open Air de tu fotografía cerca de una biblioteca que frecuento: idéntica chimenea, árboles a lo lejos, apertura de la mirada y nubes perezosas…

    la luna sobre las canciones…

    la luna en las canciones 😀

    1. Entrañable cuaderno antiguo de la universidad! Parece como si ahí estuviera el río, sus orillas, el bosque cenagoso, las raíces milagrosas… y ese camino inédito que al final yo creo para mí que no tiene modelos ni pureza, pero…

      Inspiración, inspiraciones!

      Ahora en brazos de la música…

      ¡Gracias!

      1. tienes razón: ese camino no tiene modelos ni pureza… y sin embargo, en aquella época yo los buscaba, no con afán de imitación, sino como forma de aprendizaje… eran tiempos exaltados, de búsqueda intensa: a veces me saltaba todas las clases y me iba a la parte trasera de la facultad de psicología, que se abría a un inmenso descampado abandonado y cubierto de arbustos y pequeños árboles. Sólo con un cuaderno y algún libro (leía “La montaña mágica”, de Thomas Mann, “Los hermanos Karamazov” y todo Dostoievski, y era el momento del descubrimiento deslumbrante de Borges y de la iniciación en Rilke, T. S. Eliot… o el hallazgo casual de un libro extraño y maravilloso: “La manzana en la oscuridad” de Clarice Lispector…)

        momentos de rebeldía en que quería comprender, y el tiempo era largo y uno se abandonaba a la imaginación y el pensamiento especulativo… luego supe que especular deriva de speculum: un espejo que, situado en el suelo, servía para observar las estrellas; pensar era, entonces, buscar la propia mecánica celeste, gravitación de los afectos, íntima huella cósmica…

        en aquel tiempo escuchaba sin cesar esta apasionada canción de Jeff Buckley (el hijo de Tim Buckley), donde también hay una luna!

        y la vida era como esperar el fuego

        como esperar en el fuego

        There’s the moon asking to stay
        Long enough for the clouds to fly me away

        Wait in the fire
        Wait in the fire…

  3. no hay luna en esta canción, pero me apeteció traerla!

    o quizá sí, quizá una suave luna la ilumina por dentro…

    Barbara la escribió durante un viaje a Alemania y la cantó allí por primera vez

    la escribió en un jardín solitario poco antes de un concierto y la interpretó esa misma noche

    es una canción por la reconciliación franco-alemana y la fraternidad universal, y es muy especial porque Barbara era judía y de niña, durante la guerra, vivió escondida y huyendo con su familia. Incluso sobrevivió al bombardeo de un tren en el que viajaba…

    Mais les contes de notre enfance
    “Il était une fois” commence
    A Göttingen

    sí, sí que hay luna en esta canción 🙂

    1. Recordaba la canción por la infancia y los músicos de Bremen! Me ha conmovido mucho la historia. En este viaje por Alemania pensé mucho en eso en los trenes, mirando por la ventanilla campos y campos, y en Munich siguiendo a la Rosa Blanca…

      que les roses sont belles
      A Gottingen, a Gottingen.

  4. es muy curiosa la forma de proceder musicalmente de Barbara: era autodidacta y buscaba los sonidos a partir de imágenes y colores. Decía, por ejemplo, “quiero una nota azul, una nota como nubes de color rosa que ascienden en el cielo al anochecer, antes de la tormenta”, y los músicos tenían que saber entrar en los pliegues de ese mundo sensitivo…

    “Querido, encuéntrame un sonido como cuando un pájaro roza con su ala los cabellos de una joven que está a punto de beber una taza de té” (Barbara a su acordeonista)

    así, componer una canción se parece a una operación mágica…

    las letras de Barbara siempre están arraigadas en su propia vida, y en la infancia 😀

    ¿encontraste las huellas de la Rosa Blanca en tu viaje al sueño de Europa?

    1. “encuéntrame un sonido como cuando un pájaro roza con su ala los cabellos de una joven…”

      real y mágico!

      ¿hablaba Bárbara de una canción en concreto?

      aquel árbol, ¿te acuerdas?, que estaba caliente por dentro, como en la canción de Mon enfance, real y mágico como una nota azul!

      en la universidad de Munich, en el Palacio de Justicia, en la antigua sede de la Gestapo y en el cielo que miraba Sophie Scholl por sus ventanas están las huellas de La Rosa Blanca y, ahora aquí encima de mi mesa, una copia de las octavillas de denuncia al régimen nazi que escribieron y difundieron y por las que fueron juzgados y asesinados.

  5. me acuerdo, me acuerdo de aquel árbol caliente por dentro, real y mágico! 🙂

    la Rosa Blanca y la Rosa Roja (Rosa Luxemburgo), luchadoras por la libertad… entre las muchas películas que tengo en casa pendientes para ver está, precisamente, “Sophie Scholl”… aunque “Kiseki” tendrá prioridad 😉

    no estoy completamente seguro de la canción a la que se refiere Barbara, pero a juzgar por el disco que estaba grabando cuando pronunció esas palabras creo que puede tratarse de “Au coeur de la nuit”…

    las notas de acordeón al principio y al final bien podrían traducirse visualmente como alas de pájaro que rozan el cabello de una joven a punto de beber una taza de té (me encanta esta última precisión, el acto de tomar una taza de té y no cualquier otra actividad)

    y la línea de piano es como una marea: flujo y reflujo, caricia ondulante que acoge y se retira y vuelve después… pocas veces he escuchado un acompañamiento de piano tan envolvente y tan sutil

    esta canción es para mí como tejer un nido, como un cuenco con agua fresca, como una camada de perritos acariciados por manos pequeñas…

    aquel árbol caliente tenía su ternura dentro, como esta canción si nos acercamos a ella con el frío intacto…

  6. rectifico: creo que la canción es “Ma plus belle histoire d’amour c’est vous” 😀

    … el “vous” es el público, es una canción de amor a su público

    1. ¡Feliz cine en casa!
      “Sophie Scholl” me impresionó mucho como testimonio. Y “Kiseki”…! Qué íntimas se vuelven las películas que nos acompañan en momentos clave…

      El acordeón de la plus grande histoire d’amour como un pájaro rozando los cabellos!

  7. al final las vi las dos!

    de “Sophie Scholl” me ha gustado su elegante sobriedad formal, que en algunos momentos parece acercarse al universo estético de la austeridad bressoniana: también “El proceso de Juana de Arco” consume casi todo su metraje en los interrogatorios de los inquisidores… ¿viste esta película de Bresson? Es una Juana de Arco muy distinta a la de Dreyer, pero igualmente impresionante…

    me quedo con los momento en que Sophie contempla, a través de las ventanas, pedacitos de cielo, fragmentos de la libertad perdida, declinación remota de la luz… son instantes muy breves, pinceladas de contenido anhelo en su mirada: sabe que no saldrá de ahí y su determinación es absoluta…

    de “Kiseki” me gustó la búsqueda del milagro y los pequeños momentos de apertura al descubrimiento: los niños se apartan de su camino y observan, comentan, acarician las flores… “Es hermoso, es el cosmos”, dicen, “¿Dónde está la gente que vivía aquí? Deben de haber amado el cosmos”, y hablan de los años que tardan en dar fruto los diferentes árboles…

    la verdad es que me quedé esperando que resucitara el perrito que uno de los niños llevaba en una mochila… creo que si yo hubiera dirigido la película, después de los títulos de crédito habría introducido una pequeña secuencia en la que el perrito sale de la mochila, no habría podido renunciar a ese milagro! 😀

    también he visto “Yi yi”, de Edward Yang, una película maravillosa, casi sobrenatural…

    en ella hay un niño preocupado porque sólo puede ver las cosas que “están delante” y no las que “están detrás”, por lo que sólo puede comprender la realidad a medias, la verdad a medias: aspira a verlo todo, a reconciliar lo que ve y lo que no ve y así poder relatarlo…

    esto es lo que escribe para su abuela:

    1. Sí! Son muy conmovedores los trocitos de cielo de Sophie Scholl! También se me quedó grabado el momento en que ella está en la celda, hablando con su compañera, y le dice algo así como que sabe que lo que está haciendo tiene sentido porque será útil como denuncia y como testimonio para la vida futura en libertad. Esa increíble determinación absoluta…

      No vi “El proceso de Juana de Arco” de Bresson, pero quiero! ¿Has visto “Vencedores y vencidos”, sobre los juicios de Nuremberg? Me pareció muy interesante. Vi también este verano una peli checa, “La tienda de la Calle Mayor”, ambientada en el periodo nazi, sobre la resistencia a la deshumanización y la desintegración de la voluntad individual bajo el poder del miedo.

      http://www.filmaffinity.com/es/film694309.html

      Yo también estaba convencida de que el perrito de “Kiseki” iba a resucitar. Me hace sonreír que tú no habrías podido renunciar a ese milagro. Al final pienso para mí que es una peli sobre la fuerza para hacer realidad los deseos profundos y, al mismo tiempo, sobre la aceptación de la vida.

      Y todo esto de lo que hablamos me recuerda este precioso pensamiento:

      “Cada movemento humano libre recompón amorosamente o mundo.” (Carmen Blanco)

      Y “Yi Yi”… las cosas que están delante… las cosas que están detrás…

      “¿Sabes lo que quiero hacer cuando sea mayor? Contar a los demás lo que no saben, mostrarles cosas que no han visto. ¡Va a ser tan divertido!” 😀

      Cuando veo cosas así sólo pienso que adentro, adentro, vemos, vemos y sabemos, sabemos!

  8. no he visto “Vencedores y vencidos”, pero sí “La tienda de la Calle Mayor”, que me gustó mucho en su momento…

    sobre la desintegración de la voluntad individual hay una película muy curiosa titulada “Good”, que cuenta la historia de un profesor de universidad alemán, amable, pacífico y humanista, que “sin querer”, arrastrado por la obediencia, acaba como gerifalte de las SS y administrador de un campo de concentración… no es una gran película pero creo que explica algunos de los mecanismos psicológicos que llevaron a un país a la locura genocida…

    George Steiner reflexiona agudamente sobre todo esto en “Lenguaje y silencio: ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano” y llega a presentar una tesis inquietante: que quizá el refinamiento cultural no es un obstáculo para perpetrar las mayores abominaciones… Celan se preguntaba, horrorizado, cómo era posible que algunos altos mandos de las SS escribieran poesía…

    desde luego, el nazismo fue algo muy extraño: feroz utopía posromántica, totalitarismo mesiánico que aunaba, sin contradicción, milenarismo secularizado y fervor “religioso”, dentro de las estrictas coordenadas del ultranacionalismo más reaccionario… es cierto que destruyó las conciencias y la voluntad e impuso el miedo, pero también lo es que sedujo a amplias capas de la sociedad de su tiempo… he visto imágenes de archivo en las que varias muchachas entregan flores a Hitler y se desmayan, como si fuera una estrella de rock… esa vertiente ciega, religiosa, que vio en él al salvador nacional, es algo muy extraño y desconcertante…

    en cuanto al perrito de “Kiseki”, si la realidad es el deseo, debería ser posible resucitarlo!

    “El Deseo es como un pensamiento que piensa más de lo que piensa.” (Emmanuel Lévinas)

    el milagro como deseo que no cesa, eros de la lengua de la infancia, alegría en la punta de los dedos que alumbran un mundo

    ¿no crees que el pequeño filósofo de “Yi yi” es, a su manera, un rastreador, un pequeño stalker? 😀

    en otra escena de la película, un empresario taiwanés y un programador informático japonés conversan en un restaurante y acaban reflexionando sobre la música, la vida, los pequeños instantes inesperados:

    1. “La realidad es el deseo” tiene matices, supongo 😀
      Pienso que en “Kiseki” los niños consiguen lo que se habían propuesto: estar en aquel lugar en aquel preciso instante y formular sus deseos. La fuerza del deseo los pone en movimiento, les hace ser dueños de su tiempo, de sus acciones, de su realidad. Y aunque no pueden influir en la vida del perro ni del todo en la vida de sus padres, han hecho todo lo que sentían que podían hacer, han llegado hasta el final. No sé. Igual la peli dice otra cosa… ¡Es difícil hablar de la vida! 😀

      El pequeño filósofo es un niño! Luego… un rastreador! 😉

      Voy a salir ahora, disfruto de la escena de “Yi Yi” al volver.

      Abrazos!

  9. Tera, creo que sí, que los niños llegan hasta el final, que el movimiento es su deseo, que se han concedido esa libertad, esa plenitud, y ya no les queda nada por hacer… de hecho, un rasgo sintomático es que no se sienten frustrados por el incumplimiento material del milagro: parecen entender que el propio hecho de reunirse, el propio viaje, ya es el milagro. No hay frustración ni tristeza, sino una tenue aura de embriaguez, el gozo compartido…

    con mis palabras aludía más bien a un deseo personal… al ver la película, mi deseo era que el perrillo resucitara… así sin más, con toda la ingenuidad del mundo… y me ha alegrado mucho que la película desactive mi mente analítica y me haya hecho esperar ese pequeño milagro con toda naturalidad y calor… ¿cómo renunciar a algo así? 😀

    quizá tenía presentes estas palabras de Ingeborg Bachmann, que para mí hablan de todo esto:

    “Uno debería poder levantar la piedra y mantenerla en una esperanza salvaje hasta que empiece a florecer, igual que la música eleva una palabra y mantiene con fuerza su sonido. De esta manera, debería uno expresarse, un solitario a través de un solitario, aliarse, conferirse claridad recíprocamente ante el mundo: entregarse. Y después, hacerse responsable.”

    los niños se confieren claridad recíprocamente ante el mundo, se entregan, se hacen responsables

    aprenden la ternura, la atención, la espera, la raíz del pensamiento salvaje, el don de sí que acoge al otro

    aprenden que el milagro era la vida

    1. Qué hermoso lo explicas, Stalker!
      Sí que debería tener un epílogo la película! por haber desactivado nuestra mente analítica y habernos hecho desear y creer! 😀

      En cuanto al refinamiento cultural y las abominaciones… Creo que Hölderlin nos dio la frase:

      “Quien piensa lo más profundo ama lo más vivo”.

      Me gustará ver “Yi Yi”.

  10. Tera,

    te gustará mucho “Yi yi”! Una película sobre el azar, el fuego secreto, los afectos caleidoscópicos, la dulzura…

    los pequeños gestos que alzan una vida en el Taiwán contemporáneo…

    sería muy interesante estudiar cómo funciona, cómo se representa, qué significa el azar en el cine occidental (digamos, en Bresson, en Godard, en Rohmer) y en el oriental (en Hou Hsiao-hsien, en Tsai Ming-liang, en Jia Zhang-ke): confluencias, sinergias, oposiciones… este sería un tema maravilloso para una tesis doctoral!

    Edward Yang es, para mí, el mejor cineasta taiwanés junto al inefable Tsai Ming-liang, cuyos singulares “musicales” te harían mucha gracia:

    la canción es de Grace Chang, todo un mito taiwanés!

    Atchus! Gesundheit! 😀

    1. 😀

      Atchus! Gesundheit!

      los singulares “musicales” de Tsai Ming-liang… no creas que se olvida fácilmente esto…

      y los pequeños gestos que alzan una vida! qué bonito!!

      alzar…

      azar…

      “en mis películas todo es fortuito menos el azar” (Eric Rohmer)

  11. Tera:

    es curioso que cuando pienso en “Visage”, nunca recuerdo que también es un musical, creo que por la propia naturaleza de la película: en “The Hole” y “The Wayward Cloud”, también de Tsai, las partes musicales se diferencian mucho del resto de la peli, estableciendo un corte brusco con el tejido de la realidad cotidiana; en cambio, todo “Visage” es un gran poema sinfónico, aparentemente deshilvanado, pero con una estructura armónica muy poderosa, donde la “irrealidad” de los números musicales no desentona con el resto… pocas películas se han concedido una libertad tan absoluta…

    en mi opinión, desde mi subjetividad y mi propia pasión, hay un triángulo de las Bermudas creativo muy sugerente entre Tailandia, Taiwán y Japón: Apichatpong Weerasethakul, Tsai Ming-liang y Naomi Kawase, con estilos muy diferentes, están creando el cine del futuro… me atrevería a decir que su poética de la imagen se asemeja, salvando las distancias, a lo que hizo Dickinson en el corazón del siglo XIX: crear no para su propio tiempo (donde tienen una audiencia minoritaria y el rechazo de la crítica dominante, que desdeña sus innovaciones formales, su lentitud y su delicadeza…), sino para el porvenir, para un porvenir que ellos anuncian, precisamente, con esos pequeños gestos que alzan una vida… reconozco que es posible que haya perdido mi objetividad por amarlos demasiado, pero no lo creo! 🙂

    “The Hole”, de Tsai, es un ensayo sobre las formas de la soledad en la civilización contemporánea: en un Taiwán asolado por una extraña enfermedad apocalíptica, dos vecinos solitarios procuran sobrevivir en un entorno sórdido y difícil… de vez en cuando, la música irrumpe y los vemos en alas de la danza, escapando a la fragilidad del presente… la película traza el itinerario del pequeño gesto compasivo y el renacimiento de la vida y el amor después del naufragio y la desolación…

    me gusta de Tsai Ming-liang que es un gran optimista pero también alguien muy lúcido, muy preciso en el diagnóstico de los males que aquejan la existencia en las sociedades posindustriales: no teme asomarse al abismo y retratarlo, y lo hace con mirada tierna y esperanzada…

    Oh Calypso!

    en algún momento voy a trabajar como coreógrafo en una peli de Tsai Ming-liang 😉

    y lo bueno es que él todavía no lo sabe 😀

      1. no me extraña que no me entendieras. a veces no me explico 🙂

        la mitología: la visión sobre las mujeres.

        Calipso, por ejemplo.

  12. Tera:

    estoy contigo a la hora de subvertir esa mitología! (de hecho, ahora me pregunto si el calipso de la canción de “The Hole”, esa forma de música rítmica afrocubana de las islas Trinidad y Tobago, guarda algún tipo de relación con la diosa griega… puede que sí…)

    respecto a la visión sobre las mujeres, a esa mitología contemporánea, hay ejemplos que definen con gran precisión un mundo que sigue siendo androcéntrico, cuando no explícitamente misógino: por ejemplo, la antología “canónica” de poesía de Cátedra, “Poesía española reciente”, establece la siguiente taxonomía poética en nuestras letras: “poesía del silencio” o “neopurismo”, “neoerotismo”, “poesía de la experiencia”, “la otra sentimentalidad”, “poesía de tendencia neoclásica y helénica”, “poesía del pastiche e ironía”, “neomodernismo”, “neosurrealismo”, poesía de “renovada conciencia social”, “nueva épica” y… “poesía escrita por mujeres”… es decir, la poesía escrita por mujeres es una categoría aparte, algo que hay que juzgar con un rasero diferente a quienes hacen poesía de verdad (siempre hombres).

    Hace poco más de un año, el suplemento cultural “Babelia” radiografió el estado de las letras españolas en un recorrido con epígrafes como “Novelistas de posguerra”, “Poesía contemporánea”, “Literatura social”, “Diarios”, “Ensayo” y… “Las diosas blancas. Literatura escrita por mujeres”… No hace falta decir que en el resto de epígrafes no había mujeres: las habían congregado a todas en “Las diosas blancas” (ahí estaban desde autoras de best-sellers hasta Olvido García Valdés)…

    por otra parte, otra antología “canónica”, ésta de el catedrático Francisco Rico, lista unos 200 nombres de poetas del siglo XX y XXI (la edición revisada llega hasta 2010, si no me equivoco): un total de 200 poetas, sólo 6 mujeres!

    por todo eso y más cosas, hay que subvertir, hay que subvertir esa mitología!

    un abrazo!

    1. pues no tenía ni idea de que había un tipo de música que se llamaba así, calypso. gracias por la aclaración! relacioné el calipso de la canción con los movimientos de la mujer y conjeturé de más 🙂

      te agradezco el recorrido por el estado de las antologías. tampoco sabía nada. la verdad es que desconozco casi todo lo que pasa. mis únicas referencias literarias son los libros que me recomiendan o regalan amigos, por un lado, y los libros que les gustan a los autores que me gustan, por otro. y además leo en un desorden salvaje y muy despacio, así que me pierdo muchas cosas. también los desastres 😀

  13. Tera:

    los desastres son tantos en nuestro sistema cultural… en esas antologías que comentaba, Olvido García Valdés sólo aparece en algunas, Concha García muy de vez en cuando y Chantal Maillard en… ninguna! En cambio, los hombres están siempre, independientemente de su calidad…

    es un sistema cultural gobernado por una casta de privilegiados que perpetúan la endogamia, el tribalismo, la no disimulada misoginia y una estética reaccionaria… sólo así se explica, por ejemplo, que el crítico oficial de cine de El País sólo tenga esto que decir de Tarkovski: “No sé si hace cine, tal vez lo descubra el día en que acabe de ver alguna de sus películas. Hasta ahora todo lo que puedo decir de él es que me ha regalado unas magníficas siestas”… muy elocuente!

    cuando “Still Life”, de Jia Zhang-ke (una preciosa película), ganó el premio en el Festival de Venecia, los críticos españoles no presentaron una crítica porque pensaban que era una “infumable peli china sin ninguna posibilidad” y no acudieron al pase: se quedaron en su hotel viendo un partido de fútbol. Cuando la película ganó, trataron de difundir la idea de una conspiración para hacerla ganar injustamente… cosa que cayó por su propio peso…

    así no es de extrañar que el 70 o el 80% de las películas más interesantes no se estrenen en la cartelera, por ser consideradas aburridas, incomprensibles o anti-comerciales… no se estrenan las películas de Tsai Ming-liang, de Pedro Costa, de Chantal Akerman, de Naomi Kawase, de Béla Tarr (salvo la última), de Alexander Sokurov, de Darezhan Omirbaev… nos perdemos tantas cosas bellas por un sistema que no pocas veces premia la mediocridad subvencionada…

    pero no quería demorarme demasiado en estos (y otros muchos) enojosos ejemplos 😉

    en realidad quería decir que el pensamiento salvaje y la lentitud son dos virtudes que hay que cuidar, fueguitos interiores que alimentan la pasión y abren la mirada

    con ellos se puede conseguir lo que sugiere este pequeño poema:

    Lo que miras a tu alrededor
    no son flores, pájaros, nubes
    sino
    existencia

    No, son flores, pájaros, nubes.

    (Rafael Cadenas)

    volver a las cosas mismas, más acá de los nombres y sus cercos. cultivar la pequeñez, la íntima flor intersticial, la mirada derramada en el otro. cuidar la ternura y la vida, la vulnerabilidad central de nuestra existencia…

    la belleza como equilibrio en el corazón oblicuo, como el atrevimiento de la fragilidad a darse…

    me encanta que leas los libros que gustan a los autores que te gustan… yo también lo hago! 🙂

    y es también un placer descubrir que un libro que te apasiona ha prendido llama en un autor predilecto: cuando tenía diez años encontré, en la biblioteca de la escuela, “La máquina del tiempo” de Wells. lo devoré en una noche absorta, a la luz trémula de una lamparita bajo las sábanas (me tenían prohibido leer después de las doce). las aventuras del Viajero del Tiempo, que trae del futuro remoto sólo una flor marchita, me atraparon con su vértigo y su fascinación: todo aquello me apelaba con un lenguaje directo y me abría un mundo desconocido…

    años más tarde leí que Borges, a esa misma edad, sucumbió al irresistible encanto y a los “deleitables terrores” de aquella novela que nunca pudo olvidar… y sentí entonces una cercanía increíble hacia aquel hombre que había compartido conmigo una idéntica fascinación, un mismo fuego radiante…

    misterios, misterios gozosos 😀

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