Como una ópera

Como una ópera

Hacemos nuestro trabajo, vivimos nuestras vidas, y buscamos aventura allí donde podemos.

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No he cambiado realmente nada desde que tenía once años. Todavía me visto igual. Aún tengo la misma forma de estudiar.

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La naturaleza nos da cosas en abundancia. Los pájaros del aire, el cielo… El cielo es como una ópera. Hay un millón de cosas que pueden inspirarnos.

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Las cosas que creí que sucederían no sucedieron. Las cosas que nunca había previsto se desplegaron ante mí.

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Ser optimista puede que sea mi mayor talento.

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Cuando trabajo mucho para conseguir algo, no me gusta que la gente me diga: “Oh, tienes mucha suerte”. No tengo suerte. Tu barco llega porque tú eres el capitán.

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Ser crítico no significa criticar. Significa abrir los ojos. Ser el traductor del daimon de la creación.

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Necesito sentir que puedo sostener la obra que hago, sea ésta imperfecta o no. Puedo sostener una obra imperfecta que haya sido hecha con integridad.

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Nunca me entristezco si la realidad inmediata no me gusta porque sé que hay millones de realidades más ahí fuera.

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No soy una persona articulada políticamente. Sólo intento pensar como Thomas Paine: ¿qué es de sentido común? Estoy hablando desde un punto de vista humanista.

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Por lo que a mí respecta, ser de un género u otro es un rollo.

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No me molestan las críticas. Yo sé quién soy.

Patti Smith

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33 comentarios sobre “Como una ópera”

  1. qué increíble cielo…

    recuerdo una escena de “Guerra y paz” donde uno de los protagonistas cae de su caballo, abatido en el fragor de una batalla. Yace herido en el suelo, solo, durante horas. No siente nada. Sólo ve un intenso cielo azul. El alto cielo infinito. Sin palabras, dialoga con ese cielo que parece absorberlo, acariciarlo. El lector percibe que en esa comunión hay el principio de una experiencia inefable, un impulso místico: la disolución de la identidad en la gran inmensidad… el personaje se anonada en el vértigo, cae en el gran regazo, se abandona al abrazo azul… más tarde, no sabrá traducir en palabras lo vivido, pero el cielo vivirá en él, de algún modo, como un fuego suave en la mirada…

    esa epifanía pervive, transmutada, en algunas páginas de Marlen Haushofer:

    “En el silencio tenso de la pradera bajo el inmenso cielo era casi imposible seguir siendo un yo individualizado, una pequeña, ciega y obstinada existencia que se oponía a integrarse en la gran comunidad.”

    y aquí 😀

    “Al internarse en el libro del mundo uno tiene la impresión de reconocer una labor de jardinería, un cultivo. Como si el lector hubiera acotado un campo bajo las estrellas, lo hubiera desbrozado (dejando, oportunamente, alguna reconocible impureza), reubicado algunas piedras (en consonancia con el Cielo) y sembrado palabras en hileras, buscando equidistancias, sutilezas, perímetros en la tierra antes baldía, ahora fecunda por la atención, el tacto y la espera. Es la labor del augur. La secreta labor de quien pronuncia el mundo mojando en savia las palabras que luego entregará en el más puro gozo. El corazón, entonces, nace y es de todos. Es lo que los antiguos llamaban despertar el azul. El agua calma. Dentro.”

    Aizhan Mazhilis, “Apuntes para una gramática del Cielo”

    me han gustado mucho las citas de Patti Smith! ¿Pertenecen a algún libro?

    “Ser crítico no significa criticar. Significa abrir los ojos. Ser el traductor del daimon de la creación.” 😀

    1. Gracias, Stalker! Me gustaría leer ese pasaje de “Guerra y paz”… ¿sabes dónde podría encontrarlo?

      Le tengo mucho cariño al libro de Marlen Haushofer… su compañía en esos límites… leyéndolo en los bancos del parque a mediodía, escondida del sol entre las páginas, y en la cama por las noches, con la luz del flexo proyectada sobre el bosque, obstinada y obstinada…

      Ardió el color azul
      por la labor secreta…

      Las citas de Patti son de internet. ¡Hay muchas más! Mira ésta qué simpática:

      “Vi mi reflejo en el agua clara. No tuve ninguna opinión sobre mi cara. He sido criada para un sistema de vanidad más elevado.”

      😀

  2. Tera:

    ese episodio se encuentra en el capítulo trece de la tercera parte de “Guerra y paz”, que narra la batalla de Austerlitz, donde es herido Andrei Bolkonsky:

    “¿Qué es esto? ¿Me caigo? ¿Me vacilan las piernas?”, balbució desplomándose de espaldas. Abrió los ojos, quería ver cómo terminaría la lucha: deseaba saber si el pelirrojo había muerto y si se habían salvado los cañones. Pero no vio nada. Por encima de él no había nada excepto el cielo, un cielo sublime, no muy diáfano, con algunas nubecillas grises que se deslizaban lentamente; era, sin embargo, infinitamente sublime. “¡Qué quietud, qué paz, qué solemnidad! ¡Qué distinto de cuando corríamos luchando y gritando! ¡Qué distinto de cuando esos dos hombres iracundos se disputaban el atacador! ¿Cómo no habré reparado antes en ese cielo? ¡Qué feliz soy de haberlo descubierto por fin! ¡Todo es vano, todo es un engaño! No hay nada, salvo este cielo. Pero no, ni siquiera ese cielo existe. No hay nada salvo la paz y el descanso.”

    (tr. Lydia Kúper)

    lo recordaba diferente y más largo! es increíble hasta qué punto la memoria es una interpretación, una reescritura, no un registro de “datos” objetivos…

    y la imaginación, una amplificación del recuerdo; tacto, música…

    “El muro” de Marlen Haushofer es un libro inolvidable, con sus maravillosos animales y el verano en los prados altos, cerca del cielo… me alegra que te gustara!… es una lástima que su autora sea tan poco conocida (por la imperante discriminación de las mujeres en la construcción del canon literario, siempre sometido a una velada o explícita misoginia)

    “Hasta mis pensamientos se enmarañan como si el bosque echara raíces en mí y pensara con mi mente sus pensamientos ancestrales y eternos.”

    fantástica y simpática cita de Patti Smith! 😀

    reunir frases de un cantante o autor se parece a confeccionar una lenta guirnalda de flores y palabras: formas leves que nos atraviesan, imán de la mirada, la ternura…

    1. pues por cómo lo habías descrito, yo me lo había imaginado exactamente así el fragmento!! 😀

      es increíble hasta qué punto la memoria, la imaginación y la escritura nos vuelcan…

      sí!! en los prados altos, cerca del cielo, los maravillosos animales de Marlen Haushofer!! ese libro me llegó a hacer sentir que yo cuidaba de una vaca!! 😀

      te dejo la tambourine de Patti, que no sé por qué me recordó a la guirnalda…

      ¡abrazos!

    2. Estoy muy sorprendida. Acabo de coger “El muro” de la estantería y me he dado cuenta de que en todo el libro sólo tengo subrayadas estas líneas:

      “Sólo sabemos de verdad una cosa cuando el conocimiento de ella se extiende lentamente por todo el cuerpo”.

      Me impresionan esas líneas ahí solas… diciendo eso…

  3. impresionante cita, me gusta que sea el único subrayado!

    cómo a veces el cuerpo sabe sin que nosotros sepamos (fugados, como a veces estamos, en nuestros paisajes mentales)

    volver al cuerpo, atender a ese arraigo, a ese espacio de resonancia donde algo conoce sin conocer, dejar que el conocimiento se infiltre lentamente en el humus del cuerpo, sin forzarlo, y luego ver cómo brotan semillas inesperadas y despierta el animal interior (antes acallado por el constante tejer de la conciencia)

    ¿qué poemas escribiríamos si escribiéramos (sólo) con el cuerpo? ¿escribiríamos? 🙂

    pienso en aquel poema de Ali Ahmed Saíd Esber que traje aquí en una ocasión:

    CUERPO

    Tu cuerpo es flor de tu camino,
    rosa que en el mismo instante
    se marchita y se abre.

    ¿Has sentido alguna vez
    que la mañana es angosta para tus pasos?
    Entonces ya te habrás despertado
    y tu cuerpo estará lleno de amor.

    La lluvia más hermosa y más limpia
    que nutre los veneros del alma
    es la lluvia que vierten las nubes del cuerpo.

    Cada mañana
    tiene un cuerpo invisible
    que te abre sus brazos de niño.

    El cuerpo es el principio del sentido,
    dijo ella.

    La amiga más cercana al alma
    es la luz.
    La amiga más próxima al cuerpo,
    la sombra.

    El amor es un cuerpo
    por cuya túnica suspira la noche.

    Mi cuerpo está hecho de palabras
    que se esparcen por el cuaderno de mis días.

    Nada hay más opaco que yo,
    dice el cuerpo.
    Ni nada más transparente.

    El día es el altar del cuerpo,
    dijo ella.
    La noche, su inmolación.

    Su cuerpo viaja sin cesar
    por los laberintos de mi cuerpo,
    dijo él.

    La pasión del cuerpo
    -dijo él-
    es la lengua materna.

    El cuerpo sólo se escribe a sí mismo,
    dijo ella.

    El espacio de las palabras no basta
    -dijo él-
    para contener el esplendor del cuerpo.

    El cuerpo es libro
    que puede leerse en dos direcciones:
    del álif a la ya
    y de la ya al álif.

    Los días:
    alazanes que galopan por las praderas
    del cuerpo.

    Sueña con pájaros que aletean por su cuerpo
    y murmuran: ¡Qué angosto, el espacio!

    A veces,
    para dar al poema el color del cuerpo
    borra los colores de las palabras.

    Pues no abrió su cuerpo
    a la hospitalidad de la muerte,
    ¿por qué sigue ignorando la vida?

    El libro del cuerpo
    es el más vasto y alto espacio
    para el alfabeto del deseo.

    El sexo es el cordón umbilical
    que hace de la noche y el día
    un solo cuerpo.

    La muerte es acumulación.
    El cuerpo, comienzo.

    El cuerpo es narciso y estanque
    al tiempo.

    (trad. Federico Arbós)

    los animales de Marlen Haushofer! La gata, Lince, Bella, Toro, Perla, Tigre! me acordé mucho de ellos mientras hacía lo de los cuencos cantores 😉 los cuencos acogen la vida animal!

    la tambourine es preciosa, con sus cintas colgantes y su estrella central de ocho puntas… refleja muy bien el talante libre, salvaje, dulce, inquisitivo, contenidamente torrencial de Patti Smith…

    una cantante que canta con todo su cuerpo

    y al cantar libera sus animales interiores, y ellos nos llegan, alegres, insumisos, desbocados…

    1. El cuerpo… “ese espacio de resonancia donde algo conoce sin conocer”… sí!!

      Por eso pienso que no hay forma de escribir si no escribimos con todo. Sin el cuerpo estoy segura de que es imposible escribir, pero en el caso de que fuera remotamente posible… lo más probable es que fuese aburridíiiiisimo! 😀 Y sólo con el cuerpo, no sé… me parece que faltaría algo… Tengo esta idea inseparable de las cosas…

      He empezado a leer un libro fantástico, “Imagen de John Keats” de Cortázar, y lo que dice en una de las páginas creo que lo expresa muy bien:

      “Pero un poeta es sus manos, su piel, el ritual de sus piernas como dice Neruda. Sabe que más allá de la yema del dedo, de la planta del pie,

      lo extranjero y lo hostil allí comienza
      (“Ritual de mis piernas”)

      Nadie más sensible a la presencia incesante del cuerpo; el poeta sabe con el cuerpo, mira desde las manos, desde el pelo. Una música es un viento, una estatua una ola; ahí va él, Simbad en su barca, envuelto en maravilla, golpeado en todas partes por una materia espiritual y física que no le da sosiego.”

      Pero le dará placer.

      “El libro del cuerpo
      es el más vasto y alto espacio
      para el alfabeto del deseo.”

      Los cuencos cantores y la tambourine!!

      La resonancia!

      Quiero ver “Film Socialisme”!

  4. Tera:

    comparto esa idea inseparable de las cosas: la escritura debería ser puro vuelco en la página: proyectar en ella todo lo que somos, cuerpo, mente, aliento, resonancia; por eso, para ser un proyecto vital, todo itinerario poético, estético o filosófico ha de haber sido escrito con todos los estratos de nuestro ser, desde todas las vibraciones físicas, mentales y emocionales que trazan nuestra arquitectura, nuestro temple, nuestra re-percusión (porque escribir, como vivir, es rítmico, percusivo, musical): el modo en que estamos en el mundo, buscando afinar nuestra intuición sensible: la vida intensamente aquí, intensamente ahora…

    siempre he pensado que en Occidente el cuerpo se ha separado artificialmente de todo lo demás. hasta fecha muy reciente, nuestra filosofía ha discurrido por los senderos de un neoplatonismo judeocristiano apenas secularizado: se nos ha enseñado a pensar en la Idea, en un campo trascendente, olvidando la inmanencia y la cercanía del cuerpo. en Oriente (en los diversos Orientes) las cosas fueron distintas: los darśanas (दर्शन) o sistemas de pensamiento indios son inseparables de su yoga o disciplina física: se piensa con el cuerpo, el propio pensamiento es cuerpo, latido, respiración…

    por suerte, lo que desunió la filosofía lo ha unido el arte… el cuerpo se recupera y se vuele a nombrar, se vuelve a sentir, en la danza, en la poesía, en la música…

    hay poemas que nombran el cuerpo de forma enigmática y sugerente (a veces inquietante):

    El Cuerpo crece fuera —
    de modo tan conveniente —
    que si el espíritu quiere ocultarse
    su templo se yergue siempre

    entornado, sólido, acogedor;
    nunca traicionó
    al alma que pedía cobijo
    en tímida honestidad.

    Emily Dickinson (tr. Stalker)

    Los atardeceres se suceden,
    hace frío
    y las casas de adobe en las afueras
    se reflejan sobre charcos quietos.
    Tierra removida.
    Los atardeceres se suceden,

    Cézanne elevó la «nature morte»
    a una altura
    en que las cosas exteriormente muertas
    cobran vida, dice Kandinsky.
    Vida es emoción.
    Pero quedará de vosotros
    lo que ha quedado de los hombres
    que vivieron antes, previene Lucrecio.
    Es poco: polvo, alguna imagen tópica
    y restos de edificios.
    El alma muere con el cuerpo.
    El alma es el cuerpo. O tres fotografías
    quedan, si alguien muere.

    También un gesto inexplicable,
    díscolo para los ojos, desafío,
    erizado. Cuerpo es lo otro.
    Irreconocible. Dolor.
    Sólo cuerpo. Cuerpo es no yo.
    No yo.

    Lo quieto de las cosas
    en el atardecer. La quietud,
    por ejemplo, de los edificios.
    El ensombrecimiento
    mudo y apagado.

    Como ojos,
    dos piedras azules me miran
    desde un anillo.
    Los anillos
    cuidadosamente extraídos
    al final.
    Como aquél de azabache y plata
    o este otro de un pálido, pálido rosa.
    Rostros y luces
    nítidamente se reflejan en él.

    En la noche corro por un campo
    que desciende, corro entre arbustos
    y choco con algo vivo
    que trata de ovillarse, de encogerse.
    Es un niño pequeño, le pregunto
    quién es y contesta que nadie.

    Esta respiración honda
    y este nudo en la pelvis
    que se deshace y fluye. Esto soy yo
    y al mismo tiempo
    dolor en la nuca y en los ojos.

    Terminada la juventud,
    se está a merced del miedo.

    Olvido García Valdés

    respecto a la música, hay un conmovedor ejemplo de todo esto en la percusionista Evelyn Glennie: a los doce años perdió el sentido del oído y desde entonces siente la música con todo su cuerpo, su cuerpo es una caja de resonancia que acoge las notas y las transforma, las encauza a partir de ese conocimiento: el cuerpo como mediador entre la música y la experiencia estética…

    a veces, en sus conciertos, aparece descalza, para percibir mejor esa vibración y poder “moldearla”, esculpir en el tiempo el ritmo propio de su vida…

    aquí, en una pieza deliciosa junto a Fred Frith (al final del vídeo la cámara hace un travelling circular en torno a su rostro conmovido… es una maravilla! 🙂 )

    “Film Socialisme” te gustará! es un ensayo poético y filosófico muy en la línea de investigación del Godard de las últimas décadas… me ha parecido fascinante y muy sugerente… pero como la conciencia crítica siempre está alerta, en mi opinión Godard vuelve a cometer una inconsistencia en su representación de los “tiempos muertos” o “vacíos”, y eso hace que la segunda parte de la película (está dividida en tres bloques) se haga larga y un tanto pesada. y es que para que la vida irrumpa en esos tiempos muertos no basta con despojar el discurso audiovisual de contenido narrativo o psicológico: hay que introducir un elemento subrepticio (de nuevo la resonancia, una temperatura), “narrar” de otro modo, afinar el cuerpo de la imagen, imantándolo, encauzándolo hacia ese decir sin decir, hacia ese ver previo a la visión: así las imágenes tendrán e-moción, movimiento interior proyectado hacia afuera, y no estarán condenadas a una estricta superficie inerte, neutralizada, a-significante… esto que digo es un poco oscuro y abstracto pero se entiende bien si comparamos cómo Godard trabaja ese vacío y cómo lo hacen, por ejemplo, Sokurov, Béla Tarr o Tsai Ming liang…

    en definitiva, el último Godard es un teórico muy agudo pero a veces olvida el cuerpo de la imagen…

    lo cual no impide que “Film Socialisme” sea una obra intensa y exigente, y Patti Smith está soberbia en ese barco que cruza el Mediterráneo! 😀

    no he leído “Imagen de John Keats” pero lo buscaré!

    me ha quedado un comentario larguísimo pero es que no he tenido tiempo de hacerlo más corto! 😉

    1. gracias por todas las cosas, Stalker! quedan suspendidas junto a mí en traveling circular.

      el poema de Emily… ¿es posible ser más conmovedor? no se puede decir lo que ella dice, pero lo dice!

      y el poema de Olvido… ¿te acuerdas de una entrada aquí de hace tiempo que se titulaba “Los autobuses del sur”, sobre una mujer de 94 años… no sé, me acordé de ella, con comprensión por el poema y con rebeldía por la vida.

      cerré los ojos para escuchar a Evelyn Glennie, vi una selva mojada y mis pies descalzos y di un paseo por el horizonte de los acantilados y traaaaaaaveeeeelliiiiiiing…

      veré “Film socialisme” si la encuentro y pensaré en lo que dices surcando el Mediterráneo!

      En “Imagen de John Keats” leí esto:

      “el poeta es ese hombre que escribe nuestros poemas. Descubrirlos entre tantos que no nos tocan, es hallar nuestra verdad dicha por alguien que es nuestro doble, el doble del aire, el doble sin nombre ni impedimentos ni renuncias”

      ¡qué bien me parece!

  5. sí, recuerdo con cariño la entrada titulada “Los autobuses del sur”! 😀

    y la conmovedora Emily nos enseña la ternura, las palabras que no pueden decirse y ella dice… y también, de algún modo, que la poesía es tacto, algo nos roza en esa voz que llega de lejos y arraiga, sin embargo, tan cerca (dentro)…

    el poema es con-tacto, impresión telúrica en la sensibilidad, materia viva transportada a través del espacio y el tiempo como un perfume, como semillas de diente de león en busca de la atención consciente donde germinar…

    fantástico tu viaje zahorí, acantilado y circular al escuchar a Evelyn Glennie!

    gracias por la cita de “Imagen de Keats”!

    hoy releí esto…

    “Tenemos que politizar la poesía. Lo necesitamos. Si queremos existir vivas, llegar a ser contemporáneas de una rosa y de los campos de concentración, tenemos que pensar lo intenso de un instante de vida, del cuerpo y los tormentos de las hambrunas.
    La vida tiene que pensar la vida, y contra-pensar la muerte.”

    Hélène Cixous, “No escribimos sin cuerpo” (tr. Luis Tigero y Joana Masó)

    … y pensé que el poema es una coordenada entre la fragilidad y la vida, el cuerpo mismo de la vida pronunciándose en esa fragilidad…

    1. transportada la poesía como semillas de diente de león! sí! qué precioso!

      y

      “la vida tiene que pensar la vida, y contra-pensar la muerte”

      el otro día, en un documental sobre la vida y las películas de Kurosawa vi esta escena final

  6. Guau! vi “Madadayo” hace años y no recordaba bien la última escena… no tengo palabras!

    ¿qué puede decirse ante algo así? callar, agradecer… sonreír…

    y el juego de los niños:

    “Maadakai?”

    “Madadayo!”

    qué preciosidad! 😀

    y ese cielo de acuarelas donde desfilan los títulos de crédito tiene la textura de los sueños de la infancia…

    al ver esta escena pienso en la riqueza, la delicadeza y el infinito poder de sugerencia del cine japonés, y pienso en todo lo que aún está por explorar (hay un cine mudo japonés impresionante, y luego tuvieron una “Nouvelle Vague”, conocida como Nuberu Vagu, tan creativa e interesante como la europea, pero prácticamente desconocida en Occidente… aun hoy, el cine japonés apenas llega a las carteleras salvo como una rareza exótica y ocasional)

    ¿has visto “Ohayo” (Buenos días), de Ozu?

    es la historia de dos niños rebeldes e increíblemente tiernos…

    hay un detalle precioso, y es que van huyendo de los mayores con una tetera verde y otros objetos que van perdiendo poco a poco, pero, pase lo que pase, la tetera nunca la olvidan…

    1. !!!!!!
      qué cosa maravillosa!!
      me he reído todo el tiempo! 😀
      quiero verla!!

      en la biblioteca he cogido “madadayo”, pero un chico, en la cola, al verme con ella en las manos, me ha dicho que era “muy aburrida”, “costumbrista”, y no me pudo decir más porque le llamaron y se fue. de todas formas me la llevé. en la carátula vienen unas palabras de Kurosawa sobre la película, poderosas para mis ojos como luces de neón: “Hay algo muy valioso que se ha olvidado: el envidiable mundo del cariño. Espero que todos aquellos que vean esta película tengan un sentimiento reconfortante y acaben con una sonrisa en sus caras”. la delicadeza y el infinito poder de sugerencia…

  7. es posible que “Madadayo” no sea una de las mejores películas de Kurosawa, pero irradia una ternura, una sinceridad difíciles de olvidar, y si no recuerdo mal uno de sus protagonistas es un precioso gato blanco 🙂 … es una película lenta, pero no creo que sea aburrida, al menos para mí no lo es… la percepción del aburrimiento en el cine es algo muy curioso… en ocho años dando clase, siempre me ocurría lo mismo en las primeras sesiones: algunos de los alumnos decían que aquello (películas de Antonioni, Godard, Bresson, Tarkovski, Mizoguchi, Kiarostami, Naomi Kawase…) no era cine, que era aburrido, lento hasta la extenuación, una rareza ininteligible… al final del curso la mayoría comprendieron que sí era cine, que la belleza es plural y se declina en muchas lenguas y sensibilidades, que hay otras formas de mirar, otros ritmos, otras latitudes, más allá de los códigos narrativos de Hollywood…

    mientras trabajábamos “El espíritu de la colmena”, de Erice, un alumno preguntó: “¿Esto qué es? ¿Cine para iniciados? No se entiende nada”.

    respondí espontáneamente, sin pensar: “Es un cine transparente, pero no lo es a la manera de la prosa. Es transparente a la manera de la poesía”.

    y creo que en ese impulso espontáneo de la respuesta me di a mí mismo la clave: ese otro tipo de cine que nos pide despertar la mirada se acerca al poema, deviene poema, lentitud y morada, si la atención está dispuesta y el corazón, abierto…

    “Ohayo” te gustará mucho, tiene el encanto de la sencillez y una alegría cristalina!… no está tan alejada de “El niño de la bicicleta” de los hermanos Dardenne o “¿Dónde está la casa de mi amigo?” de Kiarostami…

    esos dos niños pícaros y su ternura te encontrarán y te encantarán! 😀

    la delicadeza y el infinito poder de sugerencia…

    hay muchos ejemplos: en esta escena de “Mr. Thank You” (Arigato-san), de Hiroshi Shimizu, la puesta en escena ha sido ideada específicamente para elucidar esa infinita sugerencia…

    1. Acabo de ver “Madadayo”. Tampoco a mí me pareció aburrida pero sí que me pareció costumbrista, como decía el chico de la biblioteca, y eso fue quizás lo que menos me gustó de la película. La visión tradicional de la mujer y la veneración ceremonial. Pero la búsqueda del gato me gustó mucho!

      Creo que la visión que cada uno tiene de una pieza de arte tiene mucha relación con lo que dice Adrienne Rich que decía Sartre: “El objeto literario no tiene mayor sustancia que la subjetividad del lector. La espera de Raskolnikov es la espera que yo le presto… su odio al magistrado policía que lo interroga, es mi odio, que las señales del lenguaje han producido y exteriorizado en mí… De esta forma, el autor apela a la libertad del lector para que colabore en la producción de su obra”. La belleza es plural y fulminante de transparencia! sí! y creo que cada uno la encuentra cuando la necesita y se abre…

      “si la atención está dispuesta y el corazón, abierto…”

      Quiero saber qué pasa después con los dos enamorados de “Mr. Thank You”!

      I had hoped that when we finished this road
      I could wear a kimono
      and ride on your bus.
      But before I can travel on the road I helped build,
      I have to go build one on another mountain.

      Mientras lo dice, es precioso cómo acaricia y se apoya en el autobús…

  8. ay, el papel tradicional asignado a la mujer en las sociedades patriarcales… en esto, tristemente, se parecen Oriente y Occidente… por eso, entre otras cosas, me conmueve tanto Mizoguchi, porque se rebeló contra la misogonia de su tiempo, contra esas estructuras de sumisión que cosifican a la mujer encerrándola en algunos roles estereotipados, privándola de libertad, sometiéndola al imperio del logos patriarcal: “La mujer crucificada”, “La vida de Oharu”, “Elegía de Osaka”, “La señorita Oyu”, “La calle de la vergüenza” son testimonios lúcidos que no han perdido su vigencia…

    los gestos límpidos y apenas esbozados con que ella acaricia el autobús y luego se apoya en él… ahí está todo! 😀 y en esos gestos puede reconocerse la misma intensidad del instante que recrea el haiku o cierta pintura oriental que se resuelve en un solo trazo certero, delicado y sugerente…

    hay un librito maravilloso sobre todo esto:

    “¿Por qué Japón ? Porque es el país de la escritura: de todos los países que el autor ha podido conocer, Japón es el único en el que ha encontrado el trabajo del signo más cercano a sus convicciones y a sus fantasmas o, si se prefiere, el más alejado de los disgustos, las irritaciones y las negaciones que suscita en él la mediocridad occidental. El signo japonés es fuerte: admirablemente regulado, dispuesto, fijado, nunca se naturaliza o se racionaliza. El signo japonés está vacío: su significado huye, no hay dios ni verdad, ni moral en el fondo en estos significantes que reinan sin contrapartida. Y sobre todo, la calidad superior de este signo, la nobleza de su afirmación y la gracia erótica con que se dibuja, están situadas en todas partes, sobre los objetos y sobre las conductas más banales, las que de ordinario remitimos a la insignificancia o a la vulgaridad. Aquí no habrá, pues, que buscar el signo por el lado de sus ámbitos institucionales: no será cuestión de arte, de folklore, ni siquiera de “civilización” (no se opondrá el Japón feudal al Japón técnico). Será cuestión de la ciudad, del almacén, del teatro, de los buenos modales, de los jardines; será cuestión de ciertos gestos, de ciertas comidas, ciertos poemas; será cuestión de los rostros, de los ojos y de los pinceles con que todo esto se escribe pero no se pinta.”

    Roland Barthes, “El imperio de los signos”

    la película está entera en Youtube! En los primeros minutos descubrimos por qué el conductor de autobúes es conocido como Arigato-san (Mr. Thank you) 😀

    1. me apunto los títulos de Mizoguchi!

      ay, no sé si he entendido bien el fragmento de Barthes, o sí, y me parece bonito su amor por los signos japoneses, pero hay algo en lo que dice que me choca… porque creo que una persona en cualquier parte del mundo que sienta que algo no es insignificante, que algo no es vulgar, que algo tiene para ella alguna clase de valor, puede encontrar la manera de expresarlo con lo que sea. es lo que yo entiendo por poesía. la poesía que no nace ni se detiene en los signos. la poesía que llevamos dentro. y si ocurre que nos disgusta, irrita y niega el sistema de signos que nos rodea porque está siendo usado de una manera que nos violenta… entonces… ¡poesía, poesía, poesía! ¡y arte! ¡y lo que haga falta! pero no creo en la “calidad superior” de un sistema signos…

      una amiga me pasó este documental de una clase en Japón, que vi estos días con los alumnos y que nos gustó mucho. a partir del minuto 4’50 del vídeo hay una explicación del signo japonés para “abrazar”…

      no me salen los subtítulos en “Mr. Thank you”!

      1. Tera!

        me encanta tu entusiasmo! es así como dices! de hecho, creo que Roland Barthes estaría de acuerdo contigo… por supuesto, no hay tal cosa como una “calidad superior” de un sistema de signos… he leído mucho a este autor y es alguien muy apasionado, que se deja llevar por su fuego interior; por eso a veces puede realizar afirmaciones que parecen categóricas o dogmáticas, pero en las que él mismo no cree… Barthes estudió toda su vida el “sistema de signos” de la cultura occidental y creo que al llegar a Oriente se sintió liberado del peso metafísico, en gran medida inconsciente, que nuestra cultura ha inscrito en el lenguaje. de ahí su pasión por el signo vacío, que no hay que entender como una carencia, sino como un sistema relacional. el Zen entiende que las cosas carecen de naturaleza fija o esencia, son flujos y trayectorias vivas, mudables, que surgen en mutua dependencia. en cambio, nuestra metafísica, nuestra cultura mental, se basa en la idea de substancia, en la categoría de Ser, de ahí que nuestra filosofía haya fundado dicotomías como esencia/apariencia, cuerpo/mente, etc., sustentadas por un idealismo trascendental que, en opinión de Barthes o Derrida, se ha infiltrado en los pliegues más recónditos de la lengua… creo que Barthes se siente liberado, aliviado, sin peso, creo que llega a Japón y su pensamiento no pesa, vuela… de ahí que se permita afirmaciones de ese tipo, en las que, yo diría, no cree seriamente… 🙂

        “y si ocurre que nos disgusta, irrita y niega el sistema de signos que nos rodea porque está siendo usado de una manera que nos violenta… entonces… ¡poesía, poesía, poesía! ¡y arte! ¡y lo que haga falta!” 😀

        y este documental… casualmente empecé a verlo hace unos pocos días! En una versión con un narrador en inglés, titulada “Children full of Life”! me conmovió increíblemente cuando los niños hablan de sus abuelos y expresan lo que sienten, algo atípico en la sociedad japonesa, que valora ante todo la contención emocional…

        “Cuando la gente escucha de verdad, viven para siempre en tu corazón”

      2. ah, respecto a los subtítulos de “Mr Thank you”, a mí me salen automáticamente y en castellano!

        si ves el vídeo directamente en Youtube, hay un icono en la parte inferior derecha del cuadro del vídeo donde dice “subtítulos” si pones el cursor encima: pueden seleccionarse en inglés y en castellano… tal vez tu navegador los desactiva por defecto o no los reconoce, y puedes activarlos manualmente…

      3. Gracias por la explicación, Stalker. No conozco mucho a Barthes, sólo leí una vez “Fragmentos de un discurso amoroso”, pero me resultó duro en aquel momento y lo leí muy fragmentariamente…

        Ah! la empatía y las emociones… qué aventura! escuchar! en todos los grupos de clase les cuento algo que leí en un libro, creo, de Maillard: “cuando en oriente se quiere representar a alguien que es muy sabio, ¿sabéis qué parte del cuerpo se muestra como más grande de lo normal?”… y entonces empiezan a decir muchas cosas, algunas para reír, pero casi nunca nadie dice lo que es, lo cual es fantástico porque crea mucha expectación… y, entonces, tras la pausa dramática,¡tachán!, les digo… “¡las orejas!”

        probaré a poner los subtítulos en “Mr. Thank you” como dices. gracias!

      4. This is the google translation of your words! …nice! 😀
        probaré a poner los subtítulos en “Mr. Thank you” como dices. gracias!
        ‘ll try to place subtitles in “Mr. Thank you “as you say. thank you!

  9. maravillosa aventura pedagógica! sonrío al imaginarla!

    crear la expectación y… tachán!

    o chinpún! (¿recuerdas el chinpún y el chinpunkan?) 😉

    “El ideograma chino que se utiliza para significar al sabio es el de una oreja desmesuradamente grande. El enthusiasmado, el poeta oracular comparte con el sabio chino la capacidad de atemperarse, de reducir su tiempo. Y, sin duda, de eso se trata, de un cierto aquietamiento.

    Por supuesto no es éste un estado permanente; es una actitud. Por eso no existe el poeta, sino tan sólo personas que en ocasiones han sabido aquietarse lo suficiente.

    ¿Lo suficiente para qué? Escuchemos tan sólo un instante. ¿No será tiempo, ahora, de recuperar la escucha? La inspiración forma parte de la respiración. Nuestra respiración. Nuestro ritmo. Pero también el de aquello que tenemos a nuestro lado. El ritmo de los otros, el de las cosas-siendo. El de una pared, por ejemplo, el de una piedra… Entre todos, sucedemos.”

    Chantal Maillard, “En la traza. Pequeña zoología poemática”

    este librito recoge una conferencia titulada “La creación” e impartida en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, que puede verse íntegamente aquí (junto a un largo e interesante turno de preguntas al final):

    1. Sí! Me acuerdo del chinpunkan! me acuerdo muchas veces en clase de él! 😀

      Gracias por el fragmento de la oreja desmesuradamente grande y los vídeos de la conferencia, me gustará verla!

      Te dejo una canción que me enseñó hoy una de mis poetas favoritas, una alumna maravillosa que tiene síndrome de down, de quien ya había puesto aquí unos versos que escribió cuando estaba en 1º ESO.

      https://conestacasybramante.wordpress.com/2011/02/08/meditacion-entre-los-rosales-2/

      Ahora está en 4º.

      MI CANCIÓN

      Cuando me enamoro a veces desespero
      cuando menos menos me enamoro
      se detiene el tiempo
      me viene el alma al cuerpo
      cuando me enamoro
      de [aquí el nombre de su amor].

      ¡¡¡me viene el alma al cuerpo, me viene el alma al cuerpo, me viene el alma al cuerpo…!!!

      !!!!!!

  10. 😀 😀 😀

    habría que poner aquí todos los emoticonos sonrientes del mundo!

    la canción de tu alumna poeta me deja conmovido, embriagado y feliz

    Long live living
    if living can be this!!!

    😀 😀 😀

    1. la poeta es esa niña que escribe nuestros poemas… nuestro doble, el doble del aire, el doble sin nombre ni impedimentos ni renuncias…

      Maravilla de música!

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