Meditación entre rosales salvajes

El aprendizaje según Kurosawa

“Pienso como profesora de lengua, como alguien para quien el lenguaje significa libertad, que está tratando de ayudar a otros a liberarse a través de la palabra escrita, pero sobre todo a que aprendan a escribirla como palabra propia, personal. No puedo saber por otras personas qué es lo que necesitan liberar o cuáles son las palabras que necesitan escribir. Yo sólo puedo tratar, con ellas, de aproximarme a la historia que ellas mismas quieren contar. Siempre he asumido, y lo sigo haciendo, que la gente llega a la libertad del lenguaje a través de la lectura, antes que de la escritura, que la diferencia del tono, ritmo, vocabulario, intenciones, encontrada a lo largo de años de lectura es, sobre todo, una sugerencia de muchas posibilidades diferentes de la forma de ser. Pero mi vida cotidiana, como profesora, me enfrenta diariamente a jóvenes, hombres y mujeres, para quienes la literatura y el lenguaje, han sido utilizados en su contra, para mantenerlos en su lugar, para mitificar conductas de los otros y humillarlos a ellos; para debilitarlos. Cursos con grandes libros o de lectura veloz no son la respuesta cuando  lo que se está cuestionando es el significado de la literatura en general. Sartre dice: “El objeto literario no tiene mayor sustancia que la subjetividad del lector. La espera de Raskolnikov es la espera que yo le presto… su odio al magistrado policía que lo interroga, es mi odio, que las señales del lenguaje han producido y exteriorizado en mí… De esta forma, el autor apela a la libertad del lector para que colabore en la producción de su obra”. ¿Pero qué sucede si son estas mismas señales del lenguaje u otras similares a éstas, las que han sido utilizadas para limitar la libertad del lector o para convencerle de su indignidad “para colaborar en la producción de la obra”?”

*

“Escribí al principio de este artículo que mis primeras presunciones sobre la enseñanza habían cambiado. Pienso que lo que me ha mantenido en el City no son uno o dos estudiantes cuyos ojos encontraron los míos con una mirada de reconocimiento de que habían nacido para esta lucha con las palabras y sus significados; no por el poeta que ha brotado más de una vez entre mis alumnos. Aunque estos encuentros, ya sea en el aula o en cualquier otra parte, son un privilegio, lo que me mantuvo, y creo que mantiene a muchos que enseñan letras básicas, son los caudales de posibilidades ocultas que corren a través de estudiantes que no saben, y dudan de que hayan nacido para esto, pero que, luego, para su sorpresa encuentran que así es. Estudiantes que pueden ser inflexibles en su auto-desprecio o en la previsión de sus propios fracasos o bloqueados por un miedo que no logran expresar, pueden llegar a ser persuadidos de olvidarlo todo en algún momento y abrirse camino, para descubrir que tienen ideas que son valiosas, incluso originales, y que pueden expresarlas en el papel. Lo que fascina y da esperanzas en un momento en que se cortan los presupuestos, en que las clases se hacen más grandes y en que la depresión general está sobre nosotros, es que muchos de estos jóvenes hombres y mujeres están ganando una especie de perspectiva crítica sobre sus vidas y sobre el arte de producir testimonios que nunca antes había existido en la historia de nuestro país.”

“Enseñar a estudiantes por libre”, Adrienne Rich (1972)

*

Cuatro notas para un lustro (2008-2013), fruto de la experiencia y el trabajo compartido:

Con cariño desaparece el miedo.

El alumnado(*) es el centro del aprendizaje.

Cada minuto de atención individualizada es oro.

El tesoro está dentro; la aventura, por todas partes.

(*) Donde había puesto “alumno” pongo ahora “alumnado” gracias a mi amigo C., que me hizo ver la supresión que supone utilizar el primer término como genérico. ¡Esto es trabajo compartido!

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9 comentarios en “Meditación entre rosales salvajes”

  1. abro al azar la antología de Adrienne Rich que tengo en casa y encuentro este poema:

    Pienso esto en un país
    donde las palabras se quitan de las bocas
    como el pan se quita de las bocas
    donde los poetas no van a la cárcel
    por ser poetas, sino por ser
    de piel oscura, mujeres, pobres.
    Escribo esto en un tiempo
    en el cual lo que escribimos
    puede usarse contra quienes amamos
    en el que no se da nunca el contexto
    aunque intentemos explicarlo, una y otra vez.
    Por el bien de la poesía al menos
    tengo que saber estas cosas.

    (tr. María Soledad Sánchez Gómez)

    las reflexiones de Adrienne Rich son preciosas y más necesarias que nunca ahora que vivimos un ataque directo a la educación pública, entre otras cosas…

    sí! con cariño desaparece el miedo

    y nos deslizamos en alas de la ternura… 😀

  2. y otra miguita de pan que creo que tiene relación con todo esto:

    “La mayoría de la gente se enferma de no saber decir lo que ve o lo que piensa. Dicen que no hay nada más difícil que definir con palabras una espiral: es preciso, dicen, hacer en el aire, con la mano sin literatura, el gesto, ascendentemente enrollado en orden, con que esa figura abstracta de los muelles o de ciertas escaleras se manifiesta a los ojos. Pero, siempre que nos acordemos de que decir es renovar, definiremos sin dificultad una espiral: es un círculo que sube sin conseguir cerrarse nunca. La mayoría de la gente, lo sé bien, no osaría definir así, porque supone que definir es decir lo que lo demás quieren que se diga, que no lo que es preciso decir para definir. Lo diré mejor: una espiral es un círculo virtual que se desdobla subiendo sin realizarse nunca. Pero no, la definición es todavía abstracta. Buscaré lo concreto, y todo será visto: una espiral es una serpiente enroscada verticalmente en ninguna cosa.

    Toda la literatura consiste en un esfuerzo por tornar real a la vida. Como todos saben, hasta cuando hacen sin saber, la vida es absolutamente irreal en su realidad directa; los campos, las ciudades, las ideas, son cosas absolutamente ficticias, hijas de nuestra compleja sensación de nosotros mismos. Son intransmisibles todas las impresiones salvo si las convertimos en literarias. Los niños son muy literarios porque dicen como sienten y no como debe sentir quien siente según otra persona. Un niño, al que una vez oí, dijo, queriendo decir que estaba al borde del llanto, no “tengo ganas de llorar”, que es lo que diría un adulto, es decir, un estúpido, sino esto: “Tengo ganas de lágrimas”. Y esta frase, absolutamente literaria, hasta el punto de que resultaría afectada en un poeta célebre, si él la pudiese decir, alude decididamente a la presencia caliente de las lágrimas rompiendo en los párpados conscientes de la amargura líquida. “¡Tengo ganas de lágrimas!” Aquel niño pequeño definió bien su espiral.”

    Fernando Pessoa, “El libro del desasosiego” (tr. Ángel Crespo)

  3. y una miguita más sobre aprender y enseñar… 😀

    “Hay un árbol muy antiguo que tiene las ramas hacia abajo y las raíces hacia arriba. Éstas son lo puro, el Absoluto, lo inmortal. Sobre ellas reposan todos los mundos y nada existe más allá de ellos. Esto es verdaderamente así.

    Tiene como primer brote la Vida total, el Brahman inferior, que comprende los poderes de conocimiento y acción; como tronco tiene los diversos cuerpos sutiles de todas las criaturas. Su fuerza para crecer le viene del rocío del agua del deseo. Los objetos del conocimiento sensorial son sus tiernos brotes. Sus hojas son los Vedas, la Tradición, la Lógica, el aprender y la enseñanza. Son sus bellas flores los variados actos de ofrecimiento, amor, aprendizaje… Sus distintos sabores son las experiencias de placer y dolor. Sus infinitos frutos son los medios de subsistencia de todos los seres. Tiene unas raíces secundarias bien ocultas, entrelazadas y firmemente enraizadas por el rocío del agua del deseo. Tiene como nidos los siete mundos, empezando por el llamado satya, construido por los pájaros que son los seres que habitan en Brahman inferior. Los seres que enseñan y los seres que aprenden suben por el tronco y se alimentan de las hojas frescas de este árbol antiguo como hermosas orugas.”

    Kahta Upanisad (कठ उपनिषद्) con el comentario advaita de Shankara (trad. Consuelo Martín)

      1. Schöne gleichzeitige Ereignisse!
        Das MarkenZeichen “Klimt” oder das Symbol “Klimt”? Es ist vielleicht von Interesse wie das Original von Gustav Klimt aussieht. Das ausgeführte Mosaik, der “Stoclet Fries” befindet sich im Palais Stoclet (Brüssel). Es ist öffentlich nicht zugänglich. Aktuelle Fotos gibt es nicht. Die Entwürfe aber, die sind hier in Wien, im Museum für Angewandte Kunst MAK.

  4. Me ha encantado Tera, ese texto de Adrienne Rich tan lúcido y próximo a tu trabajo donde se resalta la delicada formación critica en el alumnado como futuro lector, -no pasivo- (de lector-colaborador) a la producción de la obra literaria (y de toda manifetación artística) verdadero objeto y objetivo de la expresión. Me hubiese gustado tenerte como profesora en mi juventud ya muy lejana. Y que decir tambien de las delicadas y nutritivas -miguitas- de nuestro querido Stalker
    (grandísimo panadero de la belleza).
    Gracias Tera por ofrendar tanto cariño (contra el miedo).

    1. Gracias por tu comentario, Rosso! Opino como tú que el texto de Adrienne Rich es muy lúcido e inspirador y siento que ayuda en las no pocas contradicciones que este trabajo plantea.

      El cariño es clave. Y es un espejo. Uno de mis compañeros, de los que siempre estoy aprendiendo, me dijo cuando llegué al instituto: “¿Tú quieres a los alumnos? Porque si los quieres, todo va a ir bien.” Y desde aquel instante supe que ésa era la idea fundamental, el verdadero manual de trabajo.

      Panadero de la belleza! Stalker escribió aquí un día un sueño que siempre que lo recuerdo me hace sonreír…

      “la tarta de chocolate llama a los niños desde el horno de leña (esto ocurre bajo cielos australes)”

  5. qué maravilla de árbol de la vida en los rosales!

    he leído las palabras de los alumnos junto a los cuadros de Klimt y me han sorprendido y encantado…

    se me ha quedado la misma sensación de ternura que al leer algunos haikus de Issa:

    Gorrión niño:
    aparta de ahí, aparta…
    que pasa don caballo.

    panadero de la belleza! me hacéis sonreír! 🙂

    “la tarta de chocolate llama a los niños desde el horno de leña (esto ocurre bajo cielos australes)”

    algún día tendré que escribir ese cuento (ese sueño) para ver qué sucede con esos niños con las mejillas tiznadas de chocolate y con el cielo austral que los acoge…

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