Blow up

blow up

1. To come into being: A storm blew up.
2. To fill with air; inflate: blow up a tire.
3. To enlarge (a photographic image or print).
4. To explode: bombs blowing up.
5. To lose one’s temper.
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3 comentarios sobre “Blow up”

  1. es una escena espléndida y muy sugerente…

    el protagonista ha sido un espectador durante toda la película: una mirada, un punto de vista perplejo, inestable, fluctuante, y ahora, cuando la chica mimo le invita a participar del juego, él ingresa en la trama, entra en la realidad que es deslizamiento y suspensión del juicio, más allá de la cadena de simulacros que lo ha acosado durante toda la película…

    por eso me quedo con el sentido de “llegar a ser” o incluso de “despertar”: algo se resuelve y se cura en el personaje al integrarse en el cauce de la ficción dentro de la ficción… tal vez la brecha entre la realidad incomprensible y fragmentaria y su conciencia de observador, ahora apaciguada al tocar los acontecimientos (la pelota de tenis, el juego de los mimos)… todo llega a ser, se manifiesta, cobra entidad al convertirse uno mismo en umbral, en el límite donde puede escenificarse toda representación…

    en el cine de Antonioni hay una teoría de la mirada, atravesada por la reflexión existencial y sostenida en un juego de espejos caleidoscópico, muy complejo… esta escena cobra una significación muy especial en relación a sus películas previas (desde el neorrealismo de las primeras obras al despojamiento expresivo de la “trilogía del silencio” y “El desierto rojo”)…

    para mí, en “Blow up” el propio Antonioni encuentra una respuesta a la pregunta que había planteado en una escena de “El eclipse” (inserto el vídeo más abajo): ¿cómo reintegrar la mirada al mundo, cómo sincronizar el ojo del espectador con la vida, cuando se ha producido una merma, una desconexión y un vaciamiento del propio poder de representación de las imágenes?

    la respuesta es entrar en ese juego vital donde todo “llega a ser” y hay una reconciliación y un despertar…

    me parece una delicadeza por parte de Antonioni sustraernos esa visión con el prodigioso fuera de campo final: tan sólo oímos el sonido de la pelota en las raquetas…

    el fuera de campo como poesía, océano, sugerencia…

    por supuesto, ésta es sólo una posible lectura, entre otras muchas! 🙂

    (y una pequeña nota sobre “El eclipse”):

    En el tiempo del eclipse, los vivos callan y los espacios empiezan a hablar.

    Episodios y encuadres se suceden por analogía expresiva y no por concatenaciones dramáticas causales.

    Arquitectura desenfocada. Agua que anega espacios inertes.

    Lo que quedó de los seres: rastro leve de herrumbre.

    La delicadeza del residuo.

    Virtudes de Antonioni: observación y fragilidad. Sin juicio.

    Sin profundidad: inmanencia.

    Caudal de imágenes: desasosiego que se empoza y fluye desde nuestra perplejidad.

    El ojo que mira ha de limar sus aristas, adensarse en el surco vacío.

    Sin atajos.

    1. ¡Vaya, qué poco duró el vídeo en su sitio!

      Muchas gracias por tu interpretación de la película! a mí me costó verla porque me desagradaron mucho los comportamientos del protagonista a lo largo de toda la historia: ¡insoportablemente machistas!, entre otras cosas. Pero esta escena final me pareció fantástica! Y es muy interesante eso que señalas: la contraposición entre los simulacros y el hermoso juego de ficción final. Me encanta este final, me parece genial tanto por la forma como está rodado (la llegada alborotada de los mimos, el lugar, los movimientos, las ropas, los gestos, las caras, la pelota invisible cuando rueda por la hierba y después empezar a oírla en ese fuera de campo fabuloso) como por el sentido que tiene.

      No he visto “El eclipse”, y no sé cuándo, cuándo, cuándo… pero gracias por la introducción!

  2. “Cada um sabe a dor e a delícia de ser o que é.”
    Caetano Veloso

    “CHOCOLATE EN LAS MEJILLAS”

    (cuento en cuatro estaciones y un epílogo)

    1. (el niño define su espiral)

    -Mami, ¿para ti qué cosa es el cielo?
    -Pues eso de allá arriba, hijo, ¿qué va ser si no?
    -No, pero ése no vale. Que no sea el cielo, ¿eh?, que sea… otro cielo, y si puede ser… también… azul. Mami, ¡TU CIELO!

    2. (el sabor de la alegría)

    los niños, al caer la tarde, duermen los colores del bosque al son de un caramillo de bambú

    los niños bajan al agua quieta, le hacen cosquillas y la despiertan

    los niños saben que dentro de cada fruta hay un baile: que el arándano es un vals, la ciruela una polka y las cerezas, ¡claqué! 😉

    los niños conocen el límite de la apertura única

    los niños saben y su saber es sabor de frutas extinguidas cuyos nombres inventan en noches de luna neolítica

    los niños leen en un libro antiguo:

    “El odio nunca se detiene, nunca se detiene.
    Sólo el amor puede detenerlo.
    ¿Cómo?
    Con el fuego de la pasión.
    Con el fuego de la ternura.
    Con el fuego de la atención perfecta.
    Con el fuego de la alegría perfecta.

    Éste es el fruto y el sabor del Sublime Sentimiento.”

    los niños viven con un grillo y saben que cada poema es una llave

    los niños ensartan castañas en un palito y las acercan al fuego que ama…

    los niños cantan: “sólo la alegría es perfecta; vivimos como oseznos”

    3. (buscadores de instantes)

    los niños quieren encontrar instantes

    prueban con un cazamariposas y apenas atrapan un rayo de luz

    recitan trabalenguas para ver si el instante tropieza en la arruga de las palabras y ahí se detiene, pequeñito, el tiempo justo para poder abrazarlo con la mirada…

    pintan con carboncillo en paredes encaladas: flores, cielos, océanos remotos: dibujos abiertos para que el instante no se sienta preso y pueda arraigar, brevemente, en los trazos de la canción, en las suaves nervaduras de la vida…

    en la orilla del río, con barro, hacen casitas-instante, camas-instante, jofainas-instante para la vida, el descanso y el aseo que imaginan fugaz… todo lo que hacen lo deshacen para que no dure, para que el instante no crea que ellos quieren atraparlo en una continuidad…

    en un antiguo libro en el desván, leen que antiguas comunidades budistas definieron el instante como 1/64 fracción del tiempo que tarda un ser humano en pestañear cuando el sol y la alegría bañan su rostro… “Seamos girasoles”, dicen, y pasan la mañana en la colina, silenciosos, admirados, acogidos por la caricia de los tibios rayos…

    … pasan ahí un día, y otro, y otro: se hacen lentos, crecen, perseveran…

    … y entonces el instante, suavemente, posa sus delicadas alas en la alegría de sus mejillas…

    4. (la tarta de chocolate)

    la tarta de chocolate llama a los niños desde el horno de leña (esto ocurre bajo cielos australes)

    cae la tarde; acaban de pronunciar el conjuro; los inunda una ternura geológica

    con un pedazo de tarta en cada mano y los carrillos henchidos, se adentran en el bosque

    bajo un enorme abeto descubren a un bebé que llora

    se acercan con las mejillas embadurnadas de chocolate

    el bebé deja de llorar y los mira, embelesado

    el niño lo observa y dice: “Mira, le han cambiado los ojos de color, ahora son azules”.

    la niña responde: “Eso es porque las mariposas han alterado el rumbo de su vuelo, ahora van hacia el Sur”

    él: “¿Y si cambian hacia el Norte?”

    ella: “Si vuelan hacia el norte, los ojos del bebé serán marrones, y si vuelan hacia el Oeste, verdes”

    él: ¿Y si giran en dirección Este?”

    ella: “Las mariposas no han volado nunca hacia allí, me parece. Eso es porque el cariño nunca se detiene”.

    él asiente y engulle el resto de la tarta

    “¿Y el bebé? ¿Nos lo llevamos?”

    “Claro. Con él empieza la música”.

    los niños ríen y se acarician las mejillas, extendiendo los restos de chocolate por los pómulos y la barbilla

    el bebé también ríe, y la risa de los tres se confunde con el manto soñoliento que se extiende sobre el mundo…

    “Epílogo” (flores que cantan)

    entre las frondas de los árboles, se oye gorjear a un pájaro

    ella dice: “Es una camelia”

    trina un pájaro distinto

    ella: “Una dalia”

    y otro pájaro aún…

    “Un…. (titubea)… este canto tiene algo tímido y que a la vez se asoma y se desborda, como una flor que crece al borde de un abismo… ¡es un edelweiss!”

    él sonríe

    “Sí, es exactamente eso. Una flor que vuela.”

    😀

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