El gran equilibrio

Vania en la calle 42 (Louis Malle, 1994)

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“Sin embargo, más que ninguna otra cosa, es el gran equilibrio de Chéjov lo que nos emociona o admira, nuestra conciencia como lectores de que relato a relato, paso a paso en la esfera de la existencia humana observable, la medida de Chéjov es perfecta. Dados los temas, los personajes y las acciones que pone en juego, automáticamente tenemos la sensación de que todo lo importante está siempre presente en Chéjov. Y por esa razón nuestras imaginaciones se ven espoleadas a saber exactamente a qué responde ese gran equilibrio, cuál es la urgencia subyacente por la que casi todos los relatos de Chéjov nos llevan a sentirnos, gozosa o dolorosamente, más asentados en la vida. […] Ciertamente da la impresión de que Chéjov nos conociera.”

Richard Ford, Cuentos imprescindibles de Anton Chéjov

(tr. Ricardo San Vicente)

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Chéjov

Chéjov en Melikhovo

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“Los pequeños, Kolka, Vanka y Arjipka, chatos, sucios, de caras mofletudas y cabellos hirsutos, sin cortar desde hacía mucho tiempo, movían impacientes las sillas; los mayores, en cambio, permanecían inmóviles en sus asientos, y para ellos, al parecer, daba lo mismo comer que esperar…”

Anton Chéjov

(tr. Ricardo San Vicente)