El gran equilibrio

Vania en la calle 42 (Louis Malle, 1994)

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“Sin embargo, más que ninguna otra cosa, es el gran equilibrio de Chéjov lo que nos emociona o admira, nuestra conciencia como lectores de que relato a relato, paso a paso en la esfera de la existencia humana observable, la medida de Chéjov es perfecta. Dados los temas, los personajes y las acciones que pone en juego, automáticamente tenemos la sensación de que todo lo importante está siempre presente en Chéjov. Y por esa razón nuestras imaginaciones se ven espoleadas a saber exactamente a qué responde ese gran equilibrio, cuál es la urgencia subyacente por la que casi todos los relatos de Chéjov nos llevan a sentirnos, gozosa o dolorosamente, más asentados en la vida. […] Ciertamente da la impresión de que Chéjov nos conociera.”

Richard Ford, Cuentos imprescindibles de Anton Chéjov

(tr. Ricardo San Vicente)

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La profundidad

Para mi Quinto Elemento.

Le monde du silence, Jacques-Yves Cousteau y Louis Malle (1957)

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I’m trampin’, trampin’ Try’n-a make heaven my home
I’m trampin trampin Try’n-a make heaven my home…

Trampin’, Patti Smith

Principio de la imaginación














De arriba abajo: La quimera del oro (Charles Chaplin, 1925), El hombre mosca (protagonizada por Harold Lloyd, 1923), E.T. (Steven Spielberg, 1982), Nosferatu (Murnau, 1922), Mowgli (Disney, 1967), El hombre elefante (David Lynch, 1980), Adiós muchachos (Louis Malle, 1987), El sol del membrillo (Víctor Erice, 1992), Amadeus (Milos Forman, 1984), Las aventuras del barón Munchausen (Terry Gilliam, 1988), Indiana Jones y el Templo Maldito (Steven Spielberg, 1984), Gorilas en la niebla (Michael Aptead, 1988), 2001. Odisea en el espacio (Stanley Kubric, 1968), La historia interminable (Wolfgang Petersen, 1984).